Señor Director: El accidente -que afortunadamente no cobró víctimas fatales, pero que causó cuantiosos daños y varios lesionados-, ocurrido el jueves pasado en la vía Alto Hospicio-Iquique-Alto Hospicio, demostró que hay conductores que no respetan los límites de velocidad y tampoco los horarios definidos para circular que aún cuando los autorizaran, quedan en nada cuando se sobrepasa la velocidad razonable y prudente. Basta que uno no respete y los otros sufren las consecuencias.
Claro está que se trató de un accidente (los medios informaron de una falla en el sistema de frenos de un camión cargado en toda su extensión), pero de este caso se debe tomar lecciones.
Todos los conductores saben -o deberían saberlo- que cuando se maneja en la vía pública se debe respetar al prójimo (como a ti mismo). Pero vemos que no es así.
Si bien la responsabilidad al manejar vehículos en la vía pública es de cada conductor, muchos otros demuestran con su accionar que están lejos de respetar las disposiciones legales vigentes, en cuanto a respetar los límites de velocidad y todo un reglamento legal. Una enorme mayoría prefiere «un andar rápido» y su afán queda en evidencia en los semáforos, cuando apenas cambia de rojo a verde, de inmediato se escucha un bocinazo apurando a los que lo anteceden.
De acuerdo a lo que se aprecia en las calles de Iquique y Alto Hospicio, es posible advertir que la mayoría de los conductores no respetan la velocidad máxima permitida por la Ley de Tránsito. Se advierte nerviosismo, prepotencia y arrogancia en los conductores, además que muchos evidencian que desconocen las normas que lo regulan y se supone que tienen licencia para conducir.
En cuanto a la vía que une las comunas de Iquique y Alto Hospicio, todos sabemos que no es la primera vez que ocurre un accidente de tal magnitud. Y, seguramente, los profesionales de la Sección Investigadora de Accidentes del Tránsito (SIAT) de Carabineros determinará las causas del accidente del jueves que sólo por milagro no registró muertos.
Tampoco se sabe si este accidente servirá para que los conductores comiencen a reflexionar y a respetar las normas que regulan el tránsito. Es difícil saberlo, puesto que la prudencia no es una virtud que se compre, sino que se obtiene con una buena formación que viene de los padres en primera instancia y posteriormente con una buena instrucción.
Estamos seguros que muchos se molestarían si cada cuantos metros se establecieran controles o se fijaran multas cuantiosas. Pero los hechos son contundentes y la autoridad competente, es decir la que tiene que ver en forma precisa con este tema, deberá ponerse de cabeza a estudiar para fijar sanciones, multas y controles, de lo contrario, seguirá este tipo de accidentes que nadie quiere protagonizar por culpa de otros.
La autoridad no debe dejar pasar este accidente y debería analizarlo en profundidad, no sólo para fijar nuevas disposiciones y horarios de desplazamiento, sino para tener un plan estudiado, analizado y coordinado para evacuar de la mejor forma la vía en casos como el reseñado, con el objetivo de no detener el tráfico ni provocar los gigantescos atochamientos que se forman y que también son peligrosos y se convierten en un gran riesgo. A no dejarlo pasar, debe ser el compromiso, porque cuando ocurre uno, pueden venir otros. Aquí debe regir la antigua sentencia popular: Más vale prevenir que lamentar.
Walbert Castillo S.
(Las fotografías que acompañan esta carta y el twitter son del Cuerpo de Bomberos de Iquique)







