Desde hace algún tiempo hasta esta parte del año, nos hemos visto enfrentados a varios demoledores procesos para quién haya estado a cargo del gobierno.
En efecto, me refiero en primer lugar a un potente reclamo popular por un modelo económico que, lamentablemente, no chorreó a los sectores mas desposeídos, inclusive a la mal llamada clase media. Me refiero principalmente al denominado estallido social, mezclado en parte por antisociales que solamente se dedicaron a saquear y a robar.
Es lamentable también señalar que el gobierno no haya podido llegar con su rol subisidario y asistencial a millones de familias chilenas que han requerido ayuda económica y social, y que producto de aquello, han debido echar mano a sus 10%, los cuáles se acaban por lo que vendrá otro segundo problema, cual es que las malas jubilaciones se transformarán en más malas aún, salvo que se proceda con un muy adecuado y decente pilar de ayuda a todo este gran grupo de personas y las que vienen ya, en forma rezagada, con malas jubilaciones desde que se inció el sistema.
En segundo lugar, nos ha golpeado una pandemia que nos hace estar hoy en un estado de segunda ola, creciendo, después de haber llegado a un peak en junio pasado, a razón de más de 2 mil contagios diarios.
Cifras realmente preocupantes considerando que en el verano, como lo aventuró una autoridad de salud, se suponía que el bicho se pondría bueno.
En tercer término, estamos inmersos en víspera de varios procesos democráticos que tienen relación con la elección de Constituyentes, Gobernadores, Alcaldes y Presidente de la República, de hecho ya se están moviendo las máquinas políticas para estos fines (al menos algunas autoridades se han retirado de sus cargos para hacer campaña).
Todo este panorama, indudablemente, ha impactado en la economía nacional que nos presenta caídas en prácticamente todos los guarismos (engañado un poco inclusive por la ocurrencia de mayor circulante por el 10%) y nos hace mirar con muchísima preocupación lo que viene.
Sumado a lo anterior, preocupa también que la ciudadanía, aparentemente, no está muy consciente o preocupada por la pandemia, porque los cuidados no han estado a la altura que la situación requiere.
Serán tiempos más que complejos en los cuales la ciudadanía y el Gobierno tendrán grandes desafíos de creatividad para resolver este puzzle de la mejor forma posible, en beneficio de todos.
Superar la economía inserta en una pandemia no será tarea fácil.
Es de utilidad mirar un poco lo que está ocurriendo en los países europeos, teniendo presente eso sí que aquellos países son bastante más ricos y educados que Chile.
Hernán Cortez Baldassano,
Ingeniero Civil U de Chile
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