Señor Director: Hace poco leí en un diario que alardear sobre lecturas falsas es un fenómeno común. Muchas personas se basan en el argumento de una película que vieron, o en información disponible en la web -como Wikipedia-, para asegurar que sí han leído un determinado libro.
Según un sondeo hecho por Book Riot Book a 828 personas, estos son los 20 libros sobre los que más se suele mentir en torno a si se han leído o no:
1. Orgullo y prejuicio por Jane Austen
2. Ulises por James Joyce
3. Moby-Dick por Herman Melville
4. Guerra y paz por Leo Tolstoy
5. La Biblia
6. 1984 por George Orwell
7. El Señor de los Anillos por J.R.R. Tolkien
8. El gran Gatsby por F. Scott Fitzgerald
9. Ana Karenina por Leo Tolstoy
10. El cazador en el centeno por J.D. Salinger
11. La broma infinita por David Foster Wallace
12. Trampa 22 por Joseph Heller
13. Matar a un ruiseñor por Harper Lee
14. Cincuenta sombras de Grey por E.L. James
15. Jane Eyre por Charlotte Bronte
16. Crimen y castigo por Fyodor Dostoevsky
17. Cumbres borrascosas por Emily Bronte
18. Grandes esperanzas por Charles Dickens
19. Harry Potter (serie) por J.K. Rowling
20. Historia de dos ciudades por Charles Dickens
De estos 22, yo leí 11, siendo muy joven, ahora estoy llegando a los 75 años. Pero los leí porque en mi pueblo había una biblioteca y después en mi colegio (con internado) había otra espectacular biblioteca. Nadie obligaba a leer, se leía por el placer de hacerlo. Leí otros famosos, pero también leí los que eran obligatorios en el colegio como El Mío Cid, El Hidalgo Caballero Don Quijote de la Mancha; La Vida es Sueño, Martín Fierro y muchos otros, como los de Julio Verne (Jules Gabriel Verne). Puedo decir que hoy la lectura no está en las prioridades. Y se nota. Pero los tiempos cambian, para bien o para mal. Así es. Otro tema es que los que somos amantes de la lectura, tenemos el gran problema de dónde poner tanto libro. Lo mejor es regalarlos. Cuando los he regalado siempre me quedo pensando en si serán leídos. Cierta vez, en un pasaje que se llama “Edmundo Wallis”, tras comprar un helado en El Pingüino, de avenida Tadeo Haenke, me encontré con un tarro de basura desbordado por libros. Sentí una enorme pena. Por eso mucha gente, quizás demasiados, hablan y escriben mal. Con los libros se abre un mundo. Pero nadie quiere hacer ese recorrido porque para eso está la tele e internet.
Juan Pérez González.
(Foto referencial)







