Desde fines del año 2019, hemos experimentado la incertidumbre en carne propia. De pronto, todo lo que nos parecía improbable, sucedió: una pandemia, manifestaciones y destrucción, alza de fletes marítimos, inmigración descontrolada, alza del dólar, inflación desmesurada, carteles de la droga de México y Colombia, banda de delincuentes de Venezuela, polarización por propuesta nueva constitución … y una gran lista de etcéteras.
Respecto de la Nueva Constitución, circulan en las redes sociales, prensa, radio y televisión, diferentes ideas y opiniones que buscan concientizar acerca de la realidad, pero más aún, de incentivar a abrir la mente para prestar atención a un mensaje, que nos ubicaría en un futuro mejor, aun cuando no estemos seguros de lo que viene.
La asistencia de la gran mayoría de votantes, a actos de esta índole, generalmente se hace por deber cívico, voto obligatorio, anhelos de cambio en aspectos como la educación, salud, inmigración, infraestructura, economía. También por intuición o por experiencia basada en opiniones o sucesos parecidos. De hecho, con la salvedad de la razonable expectativa de que el sol va a salir mañana, en los asuntos políticos pocas cosas se pueden prever con certidumbre.
La segunda gran preocupación es la seguridad pública. La macro zona norte se ha visto particularmente afectada por los efectos nocivos de gran parte de la inmigración irregular de los últimos tres años, en ésta se han introducido al país, carteles de la droga de México y Colombia. Además, bandas delictuales pertenecientes al denominado Tren de Aragua de Venezuela que, aprovechando la ola de inmigración, se introdujo en Chile, trayendo delitos de variadas características como el sicariato, secuestros extorsivos, trata de blancas, tráfico de armas y drogas, por nombrar algunos.
Por último, a nivel nacional llegó el flagelo de la inflación, la tasa interanual más alta en 28 años (13,1% a julio 2022), acrecentando la incertidumbre política interna de cara al plebiscito constitucional de mañana 4 de septiembre y la sensación de temor en los hogares principalmente. Se espera que una reforma tributaria traiga la solución a través de una mayor recaudación fiscal, no es posible, en el corto plazo al menos, debido a que los ingresos esperados serán paulatinos.
La torta chilena es una, cada día más pequeña y no sabemos si la distribución de las porciones podría asegurar que todos podamos sentarnos a la misma mesa para compartirla, en el futuro.
*Gerente de la Asociación de Usuarios de la Zona Franca A.G. 1







