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Antiguas Salas de Teatro en Iquique, Iván Vera-Pinto*

29 enero, 2024
en Cultura y Espectáculos
La reivindicación de la literatura regional, por Iván Vera-Pinto*
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Carlos Alfaro Calderón en Reseña Histórica de la Provincia de Iquique (1936), dilucida que antes de que existiera el Teatro Municipal, los iquiqueños asistían al primer teatro establecido en Iquique, ubicado en el edificio actual de Correos y Telégrafos, teniendo su entrada principal por la calle Tacna (Obispo Labbé) frente a la Iglesia Vicarial, entre la imprenta de El Nacionaly el recinto que ocupó la imprenta La Patria; con el paso del tiempo, se cambió el ingreso por la actual calle Bolívar. Nos narra que este recinto recibió en sus tablas a eminencias artísticas como el gran tenor Aramburo y la insigne actriz francesa Sarah Bernhardt.

En relación a ese teatro, Advis, en el artículo Creación del Teatro Municipal de Iquique y su contexto histórico urbano (2009), explica: «(…) de acuerdo al primer plano de la ciudad de Iquique levantado por Ramón Escudero en 1861, se encontraría en la calle que hoy se conoce como Bolívar dos edificios: uno destinado a representaciones teatrales con el nombre de Teatro, ubicado en el lugar del actual Correo, y el otro, con el nombre de Coliseo, destinado probablemente a espectáculos de variedades itinerantes y a otros, de arena, como peleas de gallos y también elementales corridas de toros. Por la importancia que tuvieron estos dos recintos para la recreación de los iquiqueños, esa arteria fue conocida popularmente como «Calle del Teatro» en su tramo este y «Calle del Coliseo» en su tramo oeste. Lo cierto es que, no existen antecedentes sobre la conformación de aquel Coliseo. Sin embargo, en una fotografía del puerto de Pisagua, de fines del siglo XIX, aparece un rústico local en el que se desarrollaban lidias de toros. Por lo que se puede distinguir, se trataba de un recinto circular abierto (sin techumbre) de ± 40 m. de diámetro, circundado en su rededor con un cierro de tablones entre postes de madera, dotado con una gradería interior circundante de asientos escalonados, también de tablones, como en los circos, más un corral adicional. Es de suponer que el existente en aquel incipiente Iquique ha sido funcional y constructivamente similar a este de Pisagua» (27-28).

Algunos ensayistas señalan que el primer recinto denominado Coliseo fue criticado por la prensa por su mala construcción y por lo terroso de su pavimento donde cada vez que el público se ponía de pie generaba tal cantidad de polvo que imposibilitaba la visión del escenario. Además, comentan que el teatro principal cabía unas 400 personas en palcos y anfiteatro y unas 600 en galería. No hemos registrado una documentación que asegure la última especulación.

Resulta también interesante la información que nos entrega Prado (2012) sobre la Compañía Lírica-Dramática de la actriz Tula Castro, la que, según sus referencias, llegó a la ciudad en 1884 proveniente del Perú para realizar una temporada en el teatro el Barracón (suponemos que se refiere al antiguo recinto de la calle Bolívar). La empresa artística venía acompañada por la Estudiantina Española Fígaro, que realizaba sus actuaciones en los entreactos de la obra representada. Nos cuenta que fue tal el éxito que tuvo el grupo musical que el público comenzó a asistir tan solo a los intervalos de las presentaciones. Los resultados fueron muy exitosos y Fígaro terminó haciendo varias presentaciones en dicha sala.

Por otro lado, Alfaro, ya citado, hace alusión al primitivo Teatro Nacional el cual acaparó la atención del público local. Esta sala está situada en la calle Vivar entre Sargento Aldea y Latorre. Fue construido por el activo industrial don Francisco Ivcevic, hasta quedar convertido en teatro. El mencionado local contó con la mayor aceptación del público y por su mayor capacidad, fue preferido por las diversas compañías teatrales que arribaron a este puerto. Algunos comentarios de la época decían que el inmueble nada tenía de artístico y su obra arquitectónica carecía de valor, pero su interior y la sala de espectáculos ofrecían grandes comodidades para el público.

La sala era amplísima, sus palcos son numerosos y estaban bien ubicados, y la galería podía dar cabida a unas mil setecientas personas. Por las calles Sargento Aldea y Latorre tenían amplias puertas de escape y en distintas partes del interior se colocaron grifos con material listo para sofocar inmediatamente cualquier incendio que se produjera. No obstante, al poco pasar el tiempo, fue clausurado, quedando al abandono un espacio que en épocas de su esplendor acogió a la mayoría de las compañías de zarzuelas y operetas y hasta compañías de ópera de primera clase, como la oficial del Teatro Municipal de Santiago y en la cual actuó la célebre soprano Gilda da la Rissa. Entre las compañías de zarzuelas recordamos las de Zapater, Antonio Perdiguero, Joaquín Montero, Pepe Vila, Ramón Ginés, Mario Pérez Soriano, Lola Mendoza, Federico Moni, etc.

Juan de Dios Ugarte Yávar (1904), puntualiza que los patrones asistían al Teatro Municipal a ver óperas, zarzuelas, comedias, etcétera, ubicado frente a la Plaza de Armas, mientras que los obreros tenían un teatro-circo llamado Nacional, en las coordenadas citadas por Alfaro (55).

Alfaro, también hace un alcance sobre un nuevo Teatro Nacional construido el año 1923. Dice: «Frente al nuevo mercado Municipal está el Teatro Nacional (Ex Olimpia), construido hace unos doce años a esta fecha, por el ingeniero don Andrés Rosmanich, propietario de él. Clausurado el antiguo Teatro Nacional, ha pasado a ser reemplazado por el Nacional ex Olimpia, y a éste vienen ahora todas las compañías teatrales de alguna importancia. Su construcción es sólida y el arquitecto que la ideó, tuvo miras de hacer de él un teatro de primer orden, fracasando por sus notables errores de construcción, pues de cualquier punto no puede observarse cómodamente el desarrollo de un espectáculo, por cuanto lo impiden sus numerosas pilastras. Aparte de esto, el proscenio es muy angosto y una compañía de operetas o de revistas no puede actuar libre y cómodamente, debido al numeroso personal que debe intervenir en la representación. La capacidad de este teatro es más o menos igual a la del antiguo Nacional» (229). Lamentablemente, por causas adversas al destino, el 24 de noviembre de 1970 un voraz incendio destruyó completamente este inmueble.

El 5 de junio de 1925 ocurre la matanza de los obreros de la Oficina Coruña, a manos del ejército chileno, cuando los trabajadores se alzaron en contra de las injusticias del régimen patronal existente. En ese contexto histórico, se levanta el nuevo Teatro Nacional, en la calle Sargento Juan de Dios Aldea a la altura del 800 y fue propiedad del señor Masserano. La obra pretendió emular a un teatro de primera categoría dentro del concepto de modernidad que se manejaba en aquella época, pero su idea fracasó porque la infraestructura no era la más adecuada. La sala desde 1930 fue administrada por la Empresa Martínez. En ella se instaló una máquina sonora para ofrecer programas cinematográficos. A partir de 1936 habría contratado con frecuencia espectáculos de primer orden que generalmente fueron respaldados por el público local. Contaba con cuatro mil quinientos asientos, superado sólo por el Caupolicán, con seis mil, y el Teatro Coliseo con cinco mil doscientos, ambos de Santiago, mientras que el Municipal de Iquique tenía solamente setecientas aposentadurías. A este teatro se entraba por la calle Sargento Aldea, a la platea; y por Amunátegui al palco y galería. A no dudarlo, este salón fue uno de los más populares y hasta la década de los años setenta atrajo muchísimo público por sus películas y por constituir el centro de reunión de toda sociedad iquiqueña.

Son abundantes las notas de prensa que registran su nutrida programación. Por nombrar algunas: El 16 de octubre de 1926 Enrique Chilote Campos estrenó su película filmada en Iquique Jusicia del desierto. El Tarapacá del 27 de mayo de 1927 anuncia en ese local la presentación de la Compañía de Operetas de Fiori-Ureta. El mismo medio comenta (24-1-1929) la presentación de la notable cancionista española Amparito Guillot. Así también el 9 de mayo de 1927 coloca una propaganda de la misma agrupación en una función de beneficio que se ofreció para la enfermería y sanitaria policial, con la opereta inglesa La Geisha. El 10 de mayo de 1927, suma otra noticia: «Los conocidos actores nacionales Italo Martínez y Enrique Campos, han formado una compañía nacional de comedias y revistas contando para esto con varios elementos que hay en la localidad y que tienen condiciones para desenvolverse con aciertos en las tablas. El personal de la compañía ya está formado y desde hace días se han iniciado los ensayos de una revista llena de escenas locales y que constituirá el mejor éxito del conjunto». Relevante es también el estreno el día 16 de octubre de 1926 del film Justicia del desierto, dirigida por Enrique Campos. Al año siguiente, el 22 de enero de 1927, se exhibe un film que muestra los principales atractivos de Iquique, entre ellos Cavancha y el Chalet Suisse. El 16 de enero de 1929 El Tarapacá anuncia la función de Teresita Arce. Del mismo modo, continúan las funciones de Fiori-Ureta con las obras El país de las campanillas y La Bayadera. Así mismo, el 30 de mayo de 1931, difunde a la renombrada cantante española Encarnita Marzal quien debuta en Iquique. Llegaron compañías españolas como de Clotilde Colber, y la de Leonardo Arrieta. El 18 de noviembre de 1934, la prensa da cuenta que durante varios meses se viene presentando en ese escenario Paco Miller, joven ilusionista y ventrílocuo, con su conjunto de variedades. Del mismo modo, se lucieron compañías de dramas y comedias al estilo de La Mujerequi. Otras compañías conformadas por artistas nacionales que más destacaron fueron las de Alejandro Flores, y la de Arturo Bhurler. Estas compañías al igual que los circos debutaban los días viernes. Se recuerda a importantes orquestas típicas extranjeras que pasaron por este escenario: Miguel Calo, Natalio Tursi, cantantes de boleros Leo Marini, Wilfredo Fernández, entre otros.

Desde 1931 comenzaron a proyectarse en este espacio las películas del cine sonoro. La primera película en este formato que se exhibió fue El cantante Jack, por Al Jonhson, quien además fue la primera de estas características que hizo Hollywood. La propietaria del cine era la empresa cinematográfica Cine Chile S.A. la que tenía sus oficinas centrales en la capital. Las remesas de películas que recibían de Antofagasta por vía del ferrocarril una vez exhibidas en Iquique eran enviadas hacia los teatros de las oficinas salitreras.

Una sala que tuvo relevancia por los años estudiados es el Teatro Variedades el cual después adoptó el nombre Esmeralda. Alfaro, citado, declara: «En la calle de Barros Arana y a un costado del Teatro Nacional está ubicado el Teatro Esmeralda. Antes se llamó Variedades y fue fundado por don Agustín Wallace, conocido empresario de Biógrafos y que dedicó el teatro a funciones de cine. Estuvo clausurado varios años y últimamente, después de hacérsele importantes mejoras, abrió sus puertas al público con exhibiciones de biógrafos y representaciones teatrales hechas por centros artísticos de la localidad. (230)

El cine-teatro Variedades o Teatro Esmeralda estuvo localizado en donde funcionó el Club Deportivo Jorge V. Aquellos terrenos eran de la señora conocida como la viuda de Ugalde. A un costado del cine había un corralón, también propiedad de la misma persona. Cuentan los cronistas de la época que esta mujer abrió las puertas del corralón a los obreros el 21 de diciembre de 1907, cuando escapaban de las balas del ejército en la matanza de la Escuela Santa María, salvando de esta manera varias vidas de pampinos. En ese mismo salón por los años treinta se acostumbraba a realizar una función de gala en homenaje a la Independencia Nacional. Así queda registrada en una invitación cursada el 17 de septiembre de 1934 a la Intendencia, por la Ilustre Municipalidad de Iquique, con ocasión del 124 aniversario patrio, a la función de gala de las Compañías Unidas Vidal Suazo-Nenita Real. Entretanto, El Tarapacá (20-11-1934) difunde la temporada de la Compañía Ubilla-Fernansuar, con las obras La pequeña y El nido ajeno, de Jacinto Benavente.

No podemos dejar de mencionar al Teatro El Coliseo, sin duda, este fue un local de carácter popular que marcó un hito por los años veinte en el plano de las entretenciones. Su nombre original fue Pabellón Victoria el que era administrado por la Federación de Box, y que a la postre se transformó en el cine Coliseo. La sala estuvo ubicada en la calle Thompson entre Amunátegui y Juan Martínez. En su comienzo era un sitio eriazo, un simple corralón, donde se guardaban carretas y mulas, cuyo dueño era un señor llamado “Juanito”, el cual se dedicaba siempre al traslado de los circos que llegaban en ese entonces a la ciudad. A esa zona llegaba periódicamente un empresario que tenía una carpa negra, donde se ofrecía funciones de cine mudo y otros espectáculos populares. Allí se instaló el Pabellón Victoria donde se ofrecían veladas de boxeo. Pasaron algunos años. Se construyó la empresa teatral formada por los señores Humberto Masserano y Masías Chinchilla, siendo su administrador el señor Ramón del Río, quien después quedó como propietario, adoptando el nombre de Coliseo Independencia. La sala estaba equipada de una moderna máquina proyectora y un equipo de sonido de avanzada tecnología para la época. Su inauguración se realizó con la proyección de la película Arco Iris sobre el río del niño actor Bobby Breen, la que gracias al éxito que tuvo prolongó su exhibición durante todo un mes.

René Madariaga, hijo de Ramón del Río, recuerda: «Tengo tantas anécdotas… Recuerdo que un lunes, más o menos al mediodía, teníamos cerrada la sala con una reja, pues ese día nosotros no hacíamos función de matinée. En esa oportunidad llegó un anciano y me dijo: ─Podría pasar a mirar el teatro. ─Claro, le dije─. Hice prender las luces y el señor se puso a mirar todo con nostalgia. Al rato, me dijo: ─¿Sabe quién soy yo? ─No, le dije. ─Soy el Tani Loayza… Bueno, ahí sentí mucha alegría y lo felicité por ser una persona tan importante en la historia de nuestro boxeo. Entonces me comentó: ─Yo mis primeras peleas las hice acá. Esto se llamaba Pabellón Victoria─. Es por esa razón que la galería tenía la forma circular de un coliseo, el público se ubicaba en las graderías de madera y en el centro de la pampa se ubicaba el ring… Ahí me crié… Desde que tenía 12 años, allá por el año 1953, trabajé en la sala junto a mis tres hermanos. Éramos dos Del Río y dos Madariaga… Ahí hacíamos de todo: portero, boletero, administrador. Fue una época muy entretenida, bonita y llena de anécdotas. Sabe usted, este fue el primer salón que tuvo cinemascope, con veinte parlantes chicos que daban diferentes tonalidades. Además, tuvimos muy buenas películas. Fue el único cine que tuvo una película que duró como dos semanas en cartelera, esa fue Los diez mandamientos, por la década de los sesenta. Después vinieron las películas de Cantinflas, Raphael, Jerry Lewis, entre otras… También me acuerdo que un tiempo tuvimos la administración del Cine Municipal, cuando al señor Delucchi le quitaron la concesión, creo que fue por la misma época. En ese tiempo exhibimos las mismas películas en el Municipal y después en el Coliseo. Una vez que terminaba la proyección en el primero, un muchacho llevaba la película a pie hasta Vivar con Sargento Aldea, ahí otro funcionario lo esperaba y trasladaba los tambores con las cintas al Coliseo. En esa fecha administraba la sala la señora Elsa Díaz de Roldán. El local tenía una capacidad de setecientas butacas en platea y en galería alcanzaban ochocientas personas. El 2 de julio de 1973 este salón también fue consumido por las llamas de un siniestro.

Otro recinto menor que debemos incluir es aquel que estuvo ubicado en la calle Vivar con Manuel Rodríguez, conocido con el nombre de Arauco, el que antes había sido una fábrica de cigarrillos. Allí se hicieron funciones de cine, teniendo la aprobación del público, pero, luego, los empresarios lo abandonaron al ver que no era un buen negocio. Al tiempo, pasó a ser un recinto de los sacerdotes salesianos del Colegio Don Bosco, quienes lo destinaron para hacer veladas artísticas escolares o de beneficencia.

Un inserto del Tarapacá de 1945, anunciaba una vespertina artística en ese local con la participación, en la primera parte, de la Orquesta Cuadro Plástico; la disertación de la señorita Ema Madariaga; el canto de Ada Zamudio; el canto de H. Leiva; la poesía de Esmeralda Toro; el baile a cargo de la señorita Garzzo. Y, en la segunda parte, el dúo de Tita y Ada; la poesía de Oriele Zencovich; el sketch Cabezas, Zanudio y Ormeño; Dúo Garzzo-Leiva; poesía de Ema Madariaga; baile y marcha final.

Otro local importante fue Garden Ring, emplazado en las calles Vivar esquina Sargento Aldea, en donde por los años cuarenta se efectuaron memorables peleas de púgiles locales. En esas mismas instalaciones se efectuaron eventuales veladas artísticas y presentaciones de Compañías Cómicas que visitaban el puerto.

Precisamente, el 22 de noviembre de 1945 El Tarapacá divulgaba la presentación de la Revista Cómica de Paco Gordan, con el espectáculo Pago Patos y Mentiras de Julio (Juguete cómico). El mismo periódico el día 14 de diciembre de 1940 comunicaba sobre un homenaje que rindió un grupo de aficionados al teatro en honor de los campeones de Chile José Castro y Bernardo León. Además, la realización del Concurso Radial de los Cantores de Barrios.

De esta manera, hasta los años 60 del siglo anterior, continuará el quehacer artístico en los locales descritos, deleitando a los ciudadanos de esta tierra que, indudablemente, cuenta con una historia teatral significativa, pero que hasta estos días no se le dado el sitial que merece en la historia cultural regional y del país.

Iván Vera-Pinto Soto

Cientista social, pedagogo y escritor

Bibliografía citada:

ALFARO Calderón, Carlos. Reseña histórica de la Provincia de Tarapacá. Editorial Imprenta Caras y Caretas, Iquique, 1936.

ADVIS, Patricio. “Creación del Teatro Municipal de Iquique y su contexto histórico urbano”. Revista de Ciencias Sociales Nº 22. Pp. 23-55. Departamento de Ciencias Sociales, Universidad Arturo Prat. Iquique, 2009.

PRADO, Alberto. Tesis doctoral: Los teatros del desierto. Producción del espacio durante el ciclo del salitre. Chile 1830‐1979. Departamento de Composición Arquitectónica de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona (ETSAB). Universidad Politécnica de Catalunya (UPC) Barcelona, 2012.

UGARTE Yávar, Juan de Dios. Iquique. Recopilación histórica, comercial y social. Imprenta Bini e Hijo. Iquique, 1904.

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