Hace algunos días, la Comisión de Medio Ambiente de la Cámara de Diputados aprobó el proyecto que ordena el cierre obligatorio de las plantas de generación eléctrica a carbón a 2025, adelantando en 25 años el plazo que había establecido el ejecutivo para llegar a la carbono neutralidad.
Por supuesto, aún existe un gran trecho (y muchas discusiones y trámites legislativos) para que la iniciativa se convierta en realidad, pero esta noticia genera un precedente importante, aunque nos abre una pregunta clave: ¿estamos preparados para la descarbonización en Chile?
Según explica Pablo Demarco, gerente comercial de Plataforma Energía, avanzar hacia la descarbonización es una excelente noticia para el país, pero cumplir este objetivo depende de algunas aristas fundamentales.
“Debemos considerar que una descarbonización acelerada puede tener efectos al alza en el nivel de precios de la energía eléctrica. Por ello, en lo relativo a la generación de electricidad, es importante que esta transición sea de forma inteligente, llegando a acuerdos que no provoquen distorsiones en el mercado. Otro aspecto importante es por el lado de la emisión, donde se debería favorecer el traspaso a tecnologías más limpias, como por ejemplo evolucionar de la leña a la electricidad en las regiones donde su uso es intensivo y así dar paso a una mayor electrificación del país, por ejemplo, con medidas como un subsidio permanente para costear el consumo eléctrico”, comentó el ejecutivo del marketplace de energía.
Buscando alternativas
Alejo López, director Comercial para América Latina de Nextracker, aseguró que la energía solar ha tenido un impacto positivo en la aceleración de la salida de la energía a carbón en Chile. “En Nextracker hemos visto cómo Chile ha estado invirtiendo fuerte y constantemente en energía solar, y ya representa 12% del total de su demanda, según Acera. Sólo nosotros contamos con más de 50 proyectos en el país y tenemos más en nuestro porfolio. Sin duda, hay que seguir con los incentivos regulatorios y también con la incorporación de tecnologías que potencien la eficiencia, como True Capture, un software que, a través del aprendizaje automático (machine learning), optimiza la producción de energía en planta ofreciendo una ganancia adicional de hasta un 6%”, explicó.
Es pensando en esto que, a mediados de 2020, WOM, en alianza con Engie, comenzó la operación de un proyecto fotovoltaico con la instalación y funcionamiento de 243 paneles solares para alimentar el data center de la operadora, convirtiendo su operación en una 100% renovable, con lo que la empresa espera mitigar cerca de 30 toneladas de C02 al año, además de un compromiso a largo plazo entre ambas compañías donde se busca transitar conjuntamente hacia el cero carbono.
“Incluso en momentos como el actual, donde nuestra prioridad está puesta en enfrentar esta emergencia sanitaria y mantener nuestra operación frente al aumento del tráfico en nuestras redes, no debemos olvidar nuestro compromiso con el medioambiente. Es por esto que seguimos implementando acciones que permitan el desarrollo sostenible del negocio, adoptando las medidas necesarias para mitigar los efectos del cambio climático”, indicó Valeria Andía, gerente de Sustentabilidad de WOM.
Para Luz María García, gerenta del programa Sé Santiago Smart City, de Fundación País Digital (FPD), las energías van a tener un rol clave en el desarrollo de las ciudades en el futuro próximo, por lo que es clave el trabajo que están haciendo tanto el mundo privado como el público para avanzar hacia la descarbonización. “Hemos visto la relevancia que tienen los recursos energéticos para el funcionamiento del país como un factor habilitante para el normal desarrollo de la vida de las personas. Por eso, desde FPD, buscamos fomentar la adopción de nuevas soluciones de energías renovables para eficientar los recursos de las ciudades, y avanzar cada vez con más urgencia en la generación de tecnologías y nuevas prácticas para descarbonizar la matriz energética nacional, y así dar un paso más hacia el desarrollo de Smart Cities”, concluyó la ejecutiva.







