El recién designado presidente del directorio de Codelco, Bernardo Fontaine, entregó sus primeras definiciones tras asumir el mando de la principal empresa estatal de Chile. A través de una declaración pública, el economista agradeció la confianza del Presidente José Antonio Kast y, aunque destacó a la compañía como un eje clave para el desarrollo del país, no dudó en emitir un severo diagnóstico sobre su salud financiera.
«Codelco corre con una mochila de plomo. Hay que alivianarla», sentenció Fontaine. Para ilustrar la magnitud del problema, el nuevo timonel explicó que, durante los últimos cuatro años, la minera entregó cerca de US$ 7.000 millones al Fisco, pero incrementó su pasivo en una cifra aún mayor. «O sea, todo el aporte al Estado fue pura deuda», enfatizó.
De cara al futuro, Fontaine fijó como meta principal que la empresa «vuelva a ser el orgullo de Chile», una tarea que, aseguró, deberá llevarse a cabo en conjunto con los trabajadores.
Para lograr este objetivo, detalló una serie de desafíos urgentes que marcarán su gestión:
Enfrentar los costos crecientes y el alto nivel de endeudamiento.
Revertir la baja en la producción.
Solucionar los graves problemas en los proyectos estructurales de inversión.
Reforzar la seguridad laboral de los trabajadores.
Cuidar la sostenibilidad global de la corporación.
Implementar, ampliar y profundizar las alianzas público-privadas.
La llegada de Fontaine a la cúpula de Codelco no fue el único movimiento anunciado por el Gobierno. El Presidente Kast también confirmó la incorporación de Luz Granier y Alejandro Canut de Bon como nuevos integrantes del directorio de la estatal.







