Señor Director: Después que José Miguel Cantillana Galeas salió de Deportes Iquique lo vimos caminando varias veces por su barrio. Caminando para mantenerse en forma. Lo saludaba todo el mundo. Yo, entre ellos.
Varias veces me cruce con él y lo saludaba porque conozco su trayectoria en el fútbol. Y, de verdad, es de los de antes. Es decir, un tipo de jugador responsable y dedicado. Después cuando hizo su curso de entrenador realizó un camino de éxito y caídas, pero él sabe que la vida tienes tiempos malos y buenos. Y, por su confianza en Dios, él sabía que retornaría para dirigir Deportes Iquique, comprobando que los sueños se cumplen.
Para los que conocemos a Deportes Iquique desde sus inicios, saltándonos el pésimo recuerdo de Municipal Iquique, lo seguimos porque nuestro Puerto histórico y heroico merece estar en el fútbol nacional por su garra y por salir airoso de la adversidad. Aquí hay entusiasmo y cariño irrenunciable por la camiseta celeste. Por algo estamos en el TOP 5 de las mejores asistencias al Estadio.
Acá las jornadas vividas en el fútbol fueron siempre maravillosas e inolvidables, como el día en que llegamos a Primera A. Todos esos episodios los vivió «El Tigre» desde niño y después como jugador del club que él ahora dirigirá por segunda vez y le deseamos éxito. Ojalá para regresar algún día a Primera A, pero si no llegamos, logre imbuir a los dragones en la mística iquiqueña que es mojar la camiseta y no bajar nunca la guardia defendiendo de la mejor forma la ventaja. Cantillana significa que vuelve la alegría del fútbol a Iquique, donde estamos más que cansados por la transformación que ha tenido para mal con las cosas vividas en el último tiempo incluida la pandemia.
El fútbol es la alegría del tablón, es la emoción misma, es la mejor forma de olvidar los problemas en los 90 minutos y al día siguiente del triunfo recordar los goles en vez de las atribulaciones del diario vivir en un mundo que va por mal camino. Entonces, el «Tigre» no sólo es un entrenador, es un líder de un equipo que mueve multitudes. Esa es la verdad y los dirigentes deben saber y estimular a las barras leales para mantener el buen espíritu celeste por siempre y que se cultive en todos los que vivimos en la «Tierra de Campeones».
Hernán Leonardo Opazo Guzmán







