Señor Director: Si le pregunto: ¿Usted cree en las encuestas? Sé la respuesta. Y usted también.
Es que las encuestas son lo que son: Serie de preguntas que se hace a muchas personas para reunir datos o para detectar la opinión pública sobre un asunto determinado. Nadie sabrá jamás si el que respondió dijo la firme.
En tiempos de elecciones suelen circular. Y muy pocas aciertan. ¿Quién gana con hacerlas? Usted seguramente sabe o se lo imagina.
No faltarán los que digan que es matemáticas, cálculos, estadísticas, muestras representativas, etc. Sí es así haga un cálculo matemático y gánese el loto. Si gana me invita a una once con torta. Los que justifican todo para no quedar mal con nadie (populismo) le dirán: «Es que es una aproximación».
Volviendo al tema, una de las últimas tuvo como muestra representativa 1.655 personas consultadas telefónicamente, en un muestreo estratificado por tipo de conexión, fijo o móvil.
Entonces, ya de allí, empieza mal la cosa. ¿Por qué? Dígame, usted sinceramente está dispuesto a contestar siempre con la verdad pura y santa o dice: ¡De nuevo una encuesta! ¡Hasta cuándo!
Y se pregunta a gente que vive en zona urbana y rural. Es que da para un guión y pasarlo a Coco Legrand, Stefan Kramer o Yerko Puchento
Y la cosa no termina ahí. ¡No! Para responder a las preguntas de la encuesta es fundamental para los que la hacen es conocer dos conceptos clave: el intervalo de confianza y el nivel de confianza. ¡Ven? Si es un chiste.
Y pensar que hay gente que a 21 años del Siglo XXI aún cree en las encuestas.
Rosalía Lourdes Andrade Y.







