Señor Director: Una persona dormía ayer, pasadas las 08.00 horas, plácidamente, en la vereda de calle Ramírez pasado O’Higgins.
Este tipo de escenas se repite en varios sectores de Iquique, lo que parece ser parte del paisaje en el último tiempo. Muchas personas lo justifican, otros critican a quien ose dar cuenta de estas situaciones (mientras no sea en el frontis de su casa); otros hacen vista gorda, otros llaman a ser caritativo, algunos culpan al gobierno, a los políticos y a medio mundo, etc. Lo cierto es que -lamentablemente- Iquique ya no es lo que fue. Para qué hablar de los hechos delictuales que se repiten.
Es algo parecido a lo que ocurrido con el famoso y mal denominado «estallido social». Como se atacaron numerosos locales comerciales, supermercados, bancos, iglesias, restaurantes, etc., los dueños debieron enjaular sus propiedades o tapiar las puertas y ventanales con planchas de zinc, madera y otros materiales, quedando para siempre -por lo visto- dando una pésima imagen de ciudad. También se aprecia que ya no se barre los frontis de cada inmueble como sucedía antaño.
Otro caso. La escalera del complejo deportivo de avenida Héroes de La Concepción con Céspedes y González aloja diariamente a gente en situación de calle. Es un dormitorio. Es una imagen que duele y refleja la situación actual de mucha gente, tanta como la que está en las innumerables «tomas» de terreno en Alto Hospicio. Y, vean esta imagen frente al Mango, en Playa Brava, un carro de supermercado lleno de mochilas, mientras uno las cuida durmiendo al lado de la pista de bicicletas. Hace poco el alcalde de Colchane dijo en el canal La Red que siguen llegando inmigrantes y que diariamente entran entre 200 y 300 extranjeros al país.
Belisario J. Ll.








