Señor Director: En la política suceden situaciones que nos tienen hasta más arriba de la coronilla a esa gran parte de la sociedad que quiere vivir en paz, en una nación libre, democrática, alejada de ideologías totalitarias, con tranquilidad, orden y trabajando para progresar en familia, respetando al prójimo.
Entonces, para qué escribir con palabras difíciles de entender o rebuscadas para impresionar, si tenemos algunos antiguos dichos populares que dejan claro más de una situación. Parecen una sentencia.
Por estos días hemos visto en los medios de comunicación hechos que contribuyen al cansancio que tenemos con la gente que quiere meterse a la política una y otra vez.
Hace algunos días se dio cuenta de los postulantes (rechazados y aceptados) a la Presidencia, al Congreso y a los Consejos Regionales.
De tal forma, comprobamos que muchos de los que ya conocemos y que no se cansan de postular van de nuevo a tratar de conseguir un puesto.
Recordemos que los políticos tienen una dieta asegurada que jamás se atrasa y que ocupa los primeros lugares en los rankings mundiales de la especialidad. En otras palabras, en Chile, así como tenemos el record del cobre, de las paltas, del vino, etc., también tenemos a las anheladas dietas parlamentarias ocupando sitiales de admiración (en este caso de repudio general en la comunidad), haciendo que los políticos tengan además cuantiosas cantidades en sus respectivos APVs. En cambio, un profesor con 38 años de servicio, al jubilar obtiene una pensión de 270 mil pesos mensuales.
Y bueno, también al ver tantos nombres conocidos y postulantes eternos recordamos las siguientes expresiones o dichos populares: “Pegarse el alcachofazo”, «Pegarse la palmada» y “Pegarse la cachá”. Está demás explicarlos porque son ampliamente conocidos y se entienden por sí solos.
También hay otro dicho con una interrogante: ¿Cuándo le irá a caer la teja?
Hay algunos que sencillamente no se la pegan. ¿No se dan cuenta que el daño es enorme cuando se elige a los que van sólo a calentar el asiento para esperar la cuantiosa dieta mensual? Y no se enojen, molesten ni busquen culpables porque para eso hay un proverbio bíblico: “Por sus obras los conoceréis”. Y hay otro dicho popular aún… «Al que le venga el sayo que se lo ponga». Queda claro.
Rosalía Lourdes Andrade Y.







