Señor Director: Los jóvenes tardan en aprender que la única manera de progresar en la vida es trabajando.
No está el éxito en consignas políticas e ideologías nefastas. Nosotros las abuelas y abuelos que hemos sobrepasado los 70 años, lo sabemos. Y muy bien.
¿Por qué se llegó a esto? Hay en la juventud y en los no tan jóvenes una incredulidad gigantesca. Tampoco lo creímos los jóvenes de los años 70 y llegamos un día a despertar de golpe.
Cuando yo les cuento a mis nietos de la Unidad Popular y de su pésimo manejo político y económico, de la máquina de hacer billetes que no valían nada, de la inflación de más de 600 por ciento, de las “colas”, de las tarjetas de racionamiento de las JAP, tipo Cuba, simplemente no creen. Y aseguran que eso no ocurrirá.
La gente de hoy tiene que saber –y no es infundir temor, es la realidad-, que si llega un gobierno de izquierda, seguidor de la ideología comunista, se tienen que despedir de las tarjetas de crédito, de los cajeros automáticos, de los malls, de los autos, de los asados, de la gasolina y el petróleo.
Un gobierno soñador como el de la señora Jiles o el señor Jadue a la cabeza, en menos de un año se adueñarían de los fondos de pensiones, se terminará la libertad de viajar a donde uno quiera, estatizarán (ellos lo disfrazan con la palabra nacionalización) todo lo que puedan y vendrá la debacle.
El hombre es el único integrante del reino animal (que se autocalificó como racional) que choca dos veces con la misma piedra y que dice a la primera de cambios y al estar en graves problemas: “Mi mamá me decía que no lo hiciera y lo hice”. Además, hay historia y esta suele repetirse especialmente con las cosas malas.
Los chilenos debemos estar atentos con:
Primero: No debemos perder lo mejor que tenemos que es nuestra libertad y segundo, por ningún motivo, debemos apoyar o votar un gobierno comunista totalitario como el de Cuba o Venezuela.
Preguntas claves: ¿Por qué los cubanos y venezolanos arrancan de su país? ¿Por qué los políticos chilenos que alaban Cuba y Venezuela no se radican allá? Prefieren hacerlo en Estados Unidos, Francia, Inglaterra o Canadá. ¡Pero en esas naciones comunistas, por ningún motivo! Y son los mismos que venden la pomada del socialismo marxista.
Que el futuro sea iluminado con el conocimiento del pasado, de ese pasado de nuestros abuelos que sabían esperar y respetar. Si ellos regresaran jamás podrían creer a lo que hemos llegado siguiendo modas políticas nefastas, copiadas de derrotados como los Castro, la señora K, Ortega, Chávez, Maduro y unos cuantos más que tienen a sus propios países sumidos en la miseria. Dios nos proteja.
María del Carmen González L.







