Una semana marcada por dos efemérides históricas, el reciente aniversario 99 de Carabineros de Chile y la celebración del 1° de Mayo. Son fechas de trascendencia nacional e internacional, merecen unas palabras en la óptica ciudadana.
Ambas fechas tienen un significado especial. Primero, soy hijo de un Carabinero que se jubiló en la institución con el grado de SubOficial Mayor. Segundo, en mi vida laboral, fui un defensor de los Derechos de los Trabajadores de Zofri, ocupando cargos relevantes en su organización democrática. Entonces, se mezclan estas experiencias y los sentimientos fluyen del cielo al mar.
Desde el corazón les digo, lo primero es lo primero. El 99 Aniversario de Carabineros de Chile. Es tradicional que la sociedad civil reconozca su esforzada y sacrificada labor desde creación en 1927. Los diferentes colegios, establecimientos de enseñanza básica y media, juntas de vecinos, destacan con ceremonias alusivas a este acontecer institucional.
En nuestra ciudad, por ejemplo, el Jardín Infantil ANATIRI, desde 1993, hasta la fecha realiza un merecido acto conmemorativo a Carabineros de Chile. Las Educadoras de Párvulos, las asistentes de educación y personal administrativo, adornan las salas y el patio con figuras, globos y serpertinas. Cantan, recitan, desfilan con trajes de uniformes y gorras de Carabineros, recreando un sentido homenaje a quienes velan por nuestra seguridad hoy en día. Por su parte, una delegación de cinco representantes de las Fuerzas de Orden, encabezados por el SubOficial Mayor, Opazo, se dirigió a la comunidad escolar con un breve discurso.
La actividad policial trasciende por su nobleza y principios de nuestra sociedad. Un trabajo en fronteras de día y noche, es algo que Chile y nuestro Norte, agradece infinitamente. Recuerdo que mi amado padre, Agustín Carlos, se alejaba de su familia. Nos dejaba por varios días acá en Iquique, su destino era custodiar la Frontera, porque había peligro de guerra con nuestro país vecino de Bolivia. Afortunadamente, nunca pasó nada. Las condiciones de vida para esos Carabineros por nuestra soberanía era, de verdad, patriótica. Hoy esas condiciones de confort y ambiente, creo, sin dudas, son otras. Pero siempre será un sacrificio trabajar en las alturas de nuestra precordillera altiplánica.
En otra esfera del cumplimiento del deber, la delincuencia y el crimen organizado, tiene ramificaciones que remecen la vida pacífica de Chile. La brutalidad y el nivel de violencia, no tiene parangón en nuestra existencia republicana. El combate contra este flagelo social, en primera línea, está Carabineros de Chile. No se trata solo del poder de las armas, también de la estructura económica y de inteligencia tecnológica que desarrollan las bandas criminales. Nos plantean enormes desafíos.
El mundo cambió y las bandas criminales se han globalizado. Sus redes trascienden países. Su combate requiere que el Estado y sus Gobiernos, más que discursos bonitos y emotivos, los doten de más personal, mejores remuneraciones y de una infraestructura capaz de estar a la vanguardia del bien común. Nuestra democracia, debiera tomar esta responsabilidad como una de sus principales tareas. Cuando se habla de crear nuevos empleos dignos y decentes, entonces, aquí existe el desafío por aumentar la planta de Carabineros especializados, con gran profesionalismo y dotado de los mejores valores humanos. ¿Estoy equivocado?
Ojalá que los políticos se tomen en serio su rol y comiencen por casa. No se trata de tapar el sol con el dedo de una mano. Ayer fue el turno del Presidente Boric; ahora es del Presidente Kast. Más que todo, se requieren medidas de fondo. No sea instrumentalizado como organismo represivo de protestas pacíficas. Urge un compromiso de Estado por el bien de nuestra democracia. A sus Altos Mandos y a todos los efectivos, gracias Carabineros de Chile.
Ahora, vamos al 1° de Mayo. 140 años han transcurrido desde los dramáticos sucesos de Chicago 1886, en Estados Unidos. La ejecución de cuatro dirigentes obreros marca la historia: George Engel, Albert Parsons, August Spies y Adolf Fischer. Más, Louis Lingg, quien se ahorcó un día antes para evitar el cadalso. Otros obreros permanecieron encarcelados hasta 1893, cuando recién los dejaron en libertad. Ellos se convirtieron en los mártires por la causa de las ocho horas de jornada laboral diaria. Aquí nace el desarrollo industrial, a la vez, las primeras organizaciones de autodefensa y sindicatos de los trabajadores.
En Chile, a fines del siglo XIX y comienzo del XX, diversos movimientos portuarios, mineros y artesanales dan creación a la FOCH y, posteriormente, a la Central Unitaria de Trabajadores (CUT). Hoy, suma la historia la figura de Luis Emilio Recabarren, Elías Lafertte, Clotario Blest, Manuel Bustos, Arturo Martínez y Moisés Labraña. Otras grandes personalidades del movimiento obrero de nuestra Región ya fallecidas, encabezaron sus demandas por un Chile más justo y democrático.
Todos los frentes laborales y actividades económicas, se han organizado con sindicatos que los representan en defensa de sus legítimos derechos. ¿Hemos avanzado? Sí, hemos avanzado. Desde, mi punto de vista, no en todo lo que quiere el mundo del trabajo. La tarea de sus dirigentes es gigantesca. Muchas veces, mal valorada. Sometida a grandes presiones y ataques de descrédito por parte del gran empresariado, antaño incluso esclavizador.
Los partidos de la izquierda histórica, la Iglesia Católica y académicos de importantes universidades, fueron actores relevantes y cruciales en su quehacer diario. Son interlocutores válidos para profundizar sus demandas sociales y colectivas. No puedo dejar de lado a los exponentes del arte y la cultura. Asimismo, al estudiantado de enseñanza media y universitario. Siempre presentes con sus movilizaciones.
En este 1° de Mayo, levantaron un Salario Mínimo, superior al IPC. Además, de la estabilidad laboral. El respeto de la Jornada Laboral de las 40 horas y los derechos de igualdad de género, protegiendo la obra de mano femenina.
Además de la CUT, existen otras importantes organizaciones superiores de trabajadores a nivel nacional. Todas tienen su razón de existencia y personalidad jurídica. Creo, sinceramente, que les falta dar otro paso en Unidad. Pero bien, las cosas son como son. Les deseo lo mejor a cada una de las entidades sindicales. Falta aún mucho camino por recorrer si queremos lograr ser una nación desarrollada y más justa.
Nelson C. Mondaca Ijalba
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