Por Denisse Barahona, seremi de Minería de Tarapacá
Los grandes encuentros no terminan cuando se apagan las luces. Terminan cuando somos capaces de transformar las conversaciones, acuerdos y oportunidades en acciones concretas para nuestra región.
Ese es, precisamente, uno de los principales desafíos que nos deja CIMIT 2026. Estamos muy contentos y satisfechos con los resultados de esta nueva versión del Congreso Internacional de Minería de Tarapacá. Articular miradas y generar acuerdos entre tantos actores no siempre es una tarea sencilla, pero el trabajo conjunto del comité organizador permitió desarrollar un encuentro de alto nivel y, sobre todo, mucho más cercano a la comunidad.
Desde el comienzo quisimos que este CIMIT trascendiera a la industria y tuviera un impacto real en las personas. Sabemos que uno de los principales desafíos de Tarapacá es la generación de empleo y, por eso, esta 11ª versión puso especial énfasis en la Feria Laboral organizada por SENCE, mediante un trabajo articulado entre los ministerios de Minería y del Trabajo y Previsión Social.
Las cifras reflejan parte de ese impacto: cerca de 3 mil asistentes, más de 2 mil vacantes laborales y alrededor de 500 reuniones de negocios. Son resultados que nos dejan satisfechos, pero que también elevan la vara y nos invitan desde ya a pensar en CIMIT 2027.
Otro de los temas que marcó este encuentro fue la incorporación de más mujeres a una industria históricamente masculinizada. La minería está cambiando de la mano de la tecnología, la automatización y nuevas formas de trabajo, generando también mejores condiciones para avanzar en corresponsabilidad y conciliación de la vida laboral y familiar.
Como Ministerio de Minería estamos impulsando este desafío a través de la Mesa Mujer y Minería, junto a distintos servicios públicos, y valoramos profundamente el trabajo que realizan organizaciones como Women in Mining Chile (WIM), articulando y visibilizando a las mujeres que forman parte del ecosistema minero.
También tenemos una tarea pendiente que resulta fundamental: fortalecer la contratación local. Valoramos que las compañías mineras incorporen este compromiso dentro de sus políticas, pero necesitamos que ese esfuerzo avance también hacia las empresas contratistas, proveedores y toda la cadena de valor. Queremos que las oportunidades que genera la minería se traduzcan cada vez más en empleo, desarrollo y crecimiento para quienes viven en Tarapacá.
CIMIT 2026 nos permitió conversar sobre estos desafíos y sobre una minería que debe avanzar equilibrando sus dimensiones económica, social y ambiental.
El congreso terminó, pero el verdadero trabajo comienza ahora. El desafío es que las cifras se conviertan en oportunidades, los acuerdos en acciones y el crecimiento de la minería en más desarrollo para Tarapacá. Esa será, finalmente, la mejor manera de medir el éxito de CIMIT.







