- La brecha entre el costo de acceso y los ingresos está impulsando un cambio en la forma de habitar estas comunas. Hoy, el 40,5% de los hogares vive en arriendo, muy por sobre el promedio nacional de 26,2%, mientras jóvenes y adultos mayores están redefiniendo la demanda inmobiliaria.
Acceder a una vivienda en el sector oriente de Santiago es un desafío. Comprar un departamento de cerca de 70 m² en comunas como Providencia, Las Condes o Vitacura exige acreditar ingresos líquidos mensuales de entre $3,9 y $5,2 millones, una cifra que supera ampliamente el ingreso promedio de un trabajador formal de entre 25 y 34 años. Como consecuencia, el arriendo se consolida como la principal alternativa de acceso a la vivienda y las preferencias habitacionales están cambiando según la etapa de vida de las personas.
La tendencia también se refleja en la forma de habitar estas comunas. Según el Censo 2024, el 40,5% de los hogares del sector oriente vive en arriendo, muy por sobre el promedio nacional de 26,2%. Providencia lidera este fenómeno con un 51,1% de hogares arrendatarios, seguida por Las Condes con 40,8%, confirmando que el arriendo dejó de ser una etapa transitoria para transformarse en una decisión residencial de largo plazo.
Para Pablo Gariboldi, Agente Inmobiliario Remax Principal y Tasador Urbano, este escenario responde a una reestructuración mucho más profunda que el simple aumento de los precios. «Ahora observamos un cambio estructural en la manera en que las personas acceden a la vivienda. Muchos profesionales jóvenes ya no postergan la compra solo por las condiciones económicas; privilegian la flexibilidad, la cercanía a sus lugares de trabajo y una mejor calidad de vida. En la práctica, prefieren arrendar la ubicación antes que asumir un compromiso financiero que puede extenderse por 25 o 30 años.»
Esta decisión también refleja nuevas formas de vivir. La proximidad al Metro, los servicios, las áreas verdes, la posibilidad de teletrabajar, la conectividad digital, los espacios para mascotas y la eficiencia de los departamentos pesan hoy tanto como los metros cuadrados disponibles.
Por otra parte, las personas sobre los 60 años impulsan una segunda transformación. Cada vez más propietarios venden sus inmuebles de gran superficie para trasladarse a departamentos de 1 o 2 dormitorios, privilegiando espacios más fáciles de mantener, con menores costos operacionales, mayor seguridad y cercanía a centros de salud, comercio, farmacias y redes familiares.
«Las preferencias se condicen según la etapa de vida. Para los adultos mayores es clave reducir los costos de mantención y tener mayor autonomía, cambio que está replanteando los criterios con los que se tasan, venden y desarrollan proyectos inmobiliarios», explica Gariboldi. Y agrega que “atributos como accesos controlados, ascensores, eficiencia energética, terrazas, azoteas y espacios comunes de calidad adquieren cada vez mayor relevancia para este segmento”.







