Su vocación de servicio y el apoyo incondicional de sus seguidores -en todos los sectores de la comunidad iquiqueña y tarapaqueña- lo llevaron a tomar la decisión de seguir en la política. Es así como Juan Lima Montero dejó su cargo en el Concejo Municipal y se postulará al Congreso en las próximas elecciones parlamentarias, programadas para el 25 de noviembre de 2025.
«Después de estar tres períodos en el Concejo Municipal de Iquique -antes estuve en el Consejo Regional de Tarapacá- me decidí a seguir en la política porque tengo vocación de servicio desde muy joven, después de conocer las enormes necesidades de la comunidad, habiendo conocido y visto realidades no sólo en Iquique, sino en los pueblos del interior, en mi calidad de profesor. De tal forma, que siempre me dediqué a ejercer mi profesión sin dejar de lado el servicio comunitario del cual muchos pueden dar fe de mi honestidad y del trabajo sin descanso por obras que favorecieron y favorecerán siempre a todos».
-Usted siempre fue de derecha y un dedicado integrante de la Unión Demócrata Independiente (UDI), partido que dejó hace algunos meses. ¿Por qué se alejó de la UDI?
-Después de estar varias décadas en el partido lo decidí porque hubo acciones que no me gustaron, de parte de algunos militantes -no de todos-, pero me cansé de algunas que predican la democracia, pero que, en realidad, son muy dictatoriales y prefieren las componendas. Tanto así que la gente se da cuenta, tarde, pero llega el día en que no se les respalda más. Y, precisamente, son las componendas y los contubernios los que han malogrado la política, en general. Creo que hay mucho por hacer, actuando siempre de manera correcta. Claro está que nunca voy a estar por los partidos que tienen militantes que sólo cumplen las órdenes que toma la mesa directiva central sin consultar para nada a las bases, que es el eterno error de los comunistas que siempre están obligados a cumplir la «orden del partido».
-¿De qué manera enfrentará su decisión de intentar obtener un sillón en el Parlamento?
-Cuento con el respaldo del Partido Republicano y con los vecinos que conocen mi trabajo, durante una trayectoria de cuatro décadas. Creo que vienen nuevos tiempos porque la gente se desilusionó de la política y viene el reconocimiento de los que son avalados por su trayectoria. Desde el Congreso se pueden concretar nuevos proyectos para la región y la totalidad de sus comunas. Se viene un nuevo accionar porque este Gobierno se ha encargado de hacer todo lo que la gente no quiere. Hoy hay un cansancio general y se ha hecho de moda hacer más de lo mismo, instalar primeras piedras, anuncios y nunca más llega la ejecución. Yo creo, verdaderamente, que es la inversión económica la que genera y significa progreso para todos. Ya la mayoría entendió que el dinero no cae de los árboles y no son los Estados, que sólo aplican impuestos para hacer grande aparatos estatales que conforman adeptos e interesados que frenan el avance necesario de las naciones porque tienen asegurados sus sueldos del llamado popularmente «papá fisco». Lo que se debe hacer es apoyar a la empresa privada, a las pequeñas, medianas y grandes empresas y darle las garantías legales necesarias, para que tengan el camino libre para generar empleo y todos sabemos que el trabajo siempre significa progreso.
-Estamos a un año de las elecciones presidenciales y parlamentarias -el tiempo está pasando cada vez con mayor rapidez, que es un fenómeno que estamos palpando-, entonces ¿usted cree realmente que el país decidirá el camino del progreso?
-Estoy seguro. La vida enseña y muchas veces con dureza y dolor. La gente se ha dado cuenta que no hay que hacer lo que ha hecho este gobierno al que le queda un poco más de un año. Para llegar al éxito debe haber inversión, seguridad, educación, orden, respeto y el regreso en la dignidad de los cargos. Nada se logra aquí, ni en Rusia, Estados Unidos ni en China, si no hay inversión y los conceptos que enumeré. Cuando hay inversión se puede generar trabajo y se puede mirar con mayor tranquilidad el futuro, pero así como estamos, vamos contra la fuerza de las olas, chocando todos los días contra las rocas. Ya llevamos tres años viendo lo que no hay que hacer. Gracias al gobierno del Frente Amplio y sus adeptos, los chilenos hemos visto lo que no hay que hacer. Hay una lección muy bien aprendida. Es por eso que creo, firmemente que, para nuestro querido país y nuestra amada región de Tarapacá y el país entero, que vienen nuevos bríos para poner nuevamente a Chile en el camino del cual nunca debió salir.







