- Durante décadas hemos medido correctamente el problema. Quizás llegó el momento de comenzar a medir también la solución.
Cada trimestre movil el Instituto Nacional de Estadísticas publica la Encuesta Nacional de Empleo y el debate vuelve a concentrarse en una sola cifra: la tasa de desocupación.
Esta semana ocurrió nuevamente. El desempleo llegó al 9,4%, el nivel más alto desde la pandemia. Cerca de un millón de chilenos busca trabajo y no lo encuentra.
Pero creo que estamos mirando el problema desde el lugar equivocado.
Chile no tiene una crisis de desempleo. Tiene una crisis de creación de empleo.
El desempleo es el síntoma. El problema de fondo es que el país ha ido perdiendo, lentamente, la capacidad de generar empleo formal.
Hace apenas una década convivíamos con tasas cercanas al 6%. Hoy bordeamos el 10%. A ello se suman más de 2,4 millones de trabajadores informales, menos cotizantes al sistema previsional y un mercado laboral que pierde dinamismo. Todos estos indicadores cuentan la misma historia: Chile está creando menos empleo del que necesita.
Tarapacá refleja con claridad esa paradoja. Tenemos minería de clase mundial, ZOFRI, puertos, comercio internacional y el futuro Corredor Bioceánico. La expansión de Cerro Colorado, con una inversión cercana a US$1.500 millones, demuestra que cuando llega la inversión, llegan también los empleos. El desafío es que estas noticias vuelvan a ser la regla y no la excepción, los 19.668 desempleados de nuestra región las exigen.
Durante los últimos años discutimos intensamente cómo proteger el empleo. Y debíamos hacerlo. Reducimos la jornada laboral, fortalecimos derechos y aumentamos el salario mínimo.
Pero mientras discutíamos cómo proteger el empleo…
¿Quién estuvo pensando en crear el millón de empleos que hoy Chile necesita?
Porque los empleos no nacen en el Diario Oficial. Nacen cuando una empresa invierte, cuando un proyecto obtiene sus permisos, cuando aumenta la productividad y cuando el crecimiento vuelve a ser una prioridad nacional.
Las políticas laborales no deberían evaluarse únicamente por los derechos que incorporan.
También deberían evaluarse por los empleos que ayudan a crear.
Por eso resulta tan relevante que nueve economistas de distintas sensibilidades políticas hayan consensuado 22 propuestas para fortalecer el empleo formal. La discusión de la Ley de Reconstrucción Nacional también representa una oportunidad para volver a poner el crecimiento económico en el centro del debate.
Pero Chile necesita dar un paso más.
Crear empleo no puede seguir siendo una promesa de campaña. Debe transformarse en una política de Estado.
Durante décadas aprendimos a medir la inflación, el crecimiento y el déficit fiscal. Quizás llegó el momento de incorporar también la creación de empleo formal como uno de los principales indicadores con que el Estado evalúa el éxito de sus políticas públicas.
Dejemos de medir únicamente el fracaso, (el desempleo), y empecemos a medir el éxito: la creación de empleo formal.
Porque un país que solo protege el trabajo existente termina administrando su escasez.
Un país que crea empleo construye oportunidades.
Y quizás el próximo informe del INE no solo deba decirnos cuántos chilenos siguen buscando trabajo.
También debiera decirnos cuántos empleos formales nuevos fue capaz de crear Chile durante ese mismo trimestre móvil.
René Ávila Álvarez es Ingeniero Comercial, MBA, Magíster en Comunicación Estratégica y Fundador del Centro de Estudios para el Desarrollo de Tarapacá (CEDET Tarapacá).






