Están pasando cosas muy importantes en el mundo y en Chile. El orden de importancia, dependerá del punto de vista, la visión y análisis de cada persona.
Resulta difícil abstraerse del conflicto bélico del Medio Oriente. Los principales responsables de esta guerra, Estados Unidos e Israel, parecen ignorar las terribles consecuencias de su obsesión de poder y dominio unipolar del combustible energético: Petróleo. Ambos países han destruido poblaciones civiles, hospitales, universidades y colegios. Nada sobrevive, todo es destrucción de vida humanitaria. La Guardia Revolucionaria de Irán, tiene el control del Paso de Ormuz. En intercambio de bombardeos que no cesan. Los informes de negociación y de treguas, son abiertamente falsos. Eso sí, sirven para calmar los precios y los mercados bursátiles.
Chile, a pesar de estar a miles de kilómetros de distancia de esta guerra, de igual forma recibe sus dolorosas consecuencias. En el alza de los combustibles y otros derivados. Miren ustedes, somos aliados políticos de EE.UU. y, en forma unilateral, pasando por encima de Tratados de Libre Comercio, impone un Alza Arancelaria del 12,5% a nuestras exportaciones agrícolas, forestal y pesquería del salmón. Claro, los 5 meses y altos costos de la guerra en el Medio Oriente, Donald Trump. desea que sea un costo también para sus aliados políticos. No somos una colonia de USA, pero se nos da ese tratamiento.
Bueno, nadie en este Continente puede contradecir a Donald Trump. Con lo que pasó en Venezuela, pues ningún país, se atrevería a sufrir las penas del infierno. Resulta mejor “agachar el moño”. Una muestra de verdad que somos de la órbita de Donald Trump. Es la Renuncia al Bloque de los Países No Alineados. Recientemente se nos acaba de informar por medios de prensa de tal determinación del Gobierno. De esta forma ya no somos neutrales en la lucha por el dominio del mundo.
En medio de la guerra del Medio Oriente, también se nos abren oportunidades. Según creo, en medio de estas dificultades dolorosas, el Gobierno del Presidente Kast, nos pude mostrar que tiene el personal más calificado y experto en negociaciones extranjeras y diplomáticas, que pueden ganar nuevos Mercados y mostrar otras alternativas comerciales, especialmente en lograr con todo su mayor valor y experiencia de negocios, mostrando una alternativa viable a los sectores golpeados por el arancel del 12,5%. En verdad, tal condición política constituye una exigencia nacional.
Ahora yo, debiera estar contento y más feliz. Pero me pasa algo extraño. No lo estoy. Son muchos los niños y niñas que no tendrán a sus padres y madres. Niños/as que no tendrán abuelo/a. Familias que no tendrán a sus niños y niñas.
Según, un titular de un decano del periodismo de nuestra Región, tres niños/s, de cada diez, vive en la vulnerabilidad y pobreza. Entonces, hay mucha tarea por delante. Ciertamente, no podemos sacarlos a todos de la pobreza. Menos de un año para otro. Esa es nuestra responsabilidad. Hablo del Estado, del sector público y privado. El que no lo entienda así, es mejor que lo piense 7 veces, como dice la Biblia. Después, puede ser demasiado tarde.
Gabriela Mistral, nuestra reina de la poesía Premio Nobel, decía: “Nosotros somos culpables de muchos errores y muchas faltas, pero nuestro peor crimen es el abandono de los niños, negándoles la fuente de la vida”. Una hermosa lección de que debemos velar siempre por nuestros niños/as. En ellos descansa el futuro de la humanidad y de Chile.
Los que leen mis Columnas y otras informaciones, ya no son niños o niñas. Pero lo fueron. Hoy son padres y madres, abuelos o abuelas, tienen familias. Ver un niño sonreír, saltar, jugar, te abrace o te escriba con su puño y letra “Te amo”, creo que hace renacer lo mejor del alma humana y hace sondear la luz de la esperanza y fe en la vida del ser humano. Tener este contacto y apreciar estos lindos momentos, permiten al espíritu de “yo interior” revivir la niñez eterna de nuestra estancia pasajera de este mundo.
Hay que disfrutar de esta comunicación con ellos y ellas. El amor se demuestra con ellos, de mil maneras. No siempre será un regalo. Tampoco, gastando grandes sumas de dineros en su entretención. Muchas veces, ayudándoles en sus tareas. Otras tantas conversando con ellos y haciendo “tiempo para ellos/as”. Que los escuchamos y podemos leer un cuento. A lo mejor, regalarles un dulce o un “chubi”, los hace felices. Un paseo y llevarlos al parque. En fin, llevarlos al cine o a la Zofri. Aquí vale la pena hacer un gastito extra. Vamos a encontrar muchas formas de pasarlo bien y hacerlos felices. A los padres de los niños/as, donde sus padres están o se encuentran en problemas de relaciones, no se violenten con su hijo/a. No sean testarudos y les creen traumas. Menos privarlos del amor de sus abuelos/as. Para mí, casi todos los días, es el Día del Niño. Gracias.
Nelson C. Mondaca Ijalba
nmonijalba@gmail.com







