Cada vez que reviso información sobre el futuro del planeta, recuerdo el Informe del Club de Roma The Limits to Growth (Límites al Crecimiento) elaborado por el MIT (Massachusett Institute of Technology) hace ya más de 4 décadas.
Los Límites al Crecimiento fue publicado en 1972, poco antes de la primera crisis del petróleo.
Su autora fue Donella Meadows, biofísica y científica ambiental, especializada en dinámica de sistemas.
La conclusión del informe fue que si el incremento de la población mundial de aquella época, la industrialización, la contaminación, la producción de alimentos y la explotación de los recursos naturales se mantenían sin variación, se alcanzarían los límites absolutos de crecimiento en la Tierra durante los próximos cien años.
La tesis principal del Informe fue en su momento que, en un planeta limitado, las dinámicas de crecimiento exponencial (población y producto per cápita) no eran sostenibles.
El planeta pone límites al crecimiento, así como también, los recursos naturales no renovables, la tierra cultivable finita, y la capacidad del ecosistema para absorber la polución producto del quehacer humano, entre otros.
En aquella época, frente al colapso inminente, el Informe propuso como una posible solución el crecimiento cero o estado estacionario, deteniendo el crecimiento exponencial de la economía y de la población, de modo que los recursos naturales que quedaban no fuesen mermados por el crecimiento económico, de tal manera que pudiiesen perdurar más en el tiempo.
Sin embargo, poco o nada hizo la humanidad y los organismos internacionales al respecto.
De hecho, ya en 1992 se actualizó y publicó una nueva versión del Informe, titulado Más allá de los Límites del Crecimiento, en el cuál, en base a los datos recolectados desde entonces, se exponía que la humanidad ya había superado la capacidad de carga del planeta para sostener su población.
En el 2004 se publica una versión del Informe denominado Los límites del Crecimiento: 30 años después. Sus conclusiones no fueron auspiciosas. Se reitera que, en un planeta con recursos finitos, no puede haber crecimiento infinito.
Actualmente, tenemos en nuestras manos otros y nuevos Informes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), a través de los cuales se puede concluir que los científicos están observando cambios en el clima de la Tierra en todas las regiones del mundo.
Muchos de los cambios observados en el clima no tienen precedentes en cientos de miles de años, y algunos de los cambios que ya se están produciendo, como el aumento continuo del nivel del mar, no se podrán revertir en el transcurso de varios siglos.
Como puede concluirse, hubo muchos Informes al respecto, todos con un denominador común: el desastre era inminente.
Sin embargo, una vez más el negacionismo del ser humano, los intereses económicos creados, la porfía de algunos gobernantes y en gran medida la falta de interés comunitario, nos ha llevado a este precipicio.
Esperemos que los gobernantes se pongan de cabeza en este tema, que las soluciones se practiquen a la brevedad y que se realicen los aportes económicos de las potencias mundiales a las economías emergentes, de tal manera de mitigar en algún grado los desastres que estamos viendo y veremos en el futuro.
Hernán Cortez Baldassano
Ingeniero Civil






