La Provincia del Tamarugal, ubicada al interior de la Región de Tarapacá, con más de 39.000 km2 de superficie podría llegar a ser una potencia de talla mundial en el ámbito agrícola y energético.
En efecto, El Tamarugal tiene una capacidad potencial enorme en la actividad agrícola, con un clima envidiable para ello, y al mismo tiempo, un gigantesco potencial energético debido a su envidiable radiación solar, la cual puntea las mejores radiaciones solares del mundo.
De hecho, la radiación solar de El Tamarugal es similar a la del desierto del Sahara y de Gobi, alcanzando guarismos de más de 6 horas de sol equivalente y alcanzando un nivel energético (GHI, Irradiación global horizontal) de 7 kwh/m2/día. Quisiera tenerlo Europa y USA.
La tierra del desierto y su gran superficie, junto con el agua y la energía, son las componentes perfectas para una ecuación excepcional para pretender un desarrollo agrícola potentísimo.
Las recientes lluvias de septiembre nos han permitido evidenciar que, con algo de agua, el desierto florece inmediatamente.
¿Y de dónde obtenemos el agua?
La procedencia del agua es un tema resuelto por la ingeniería y la tecnología: la desalinización.
La desalinización ha crecido exponencialmente en cantidad de plantas y en volumen, y está ampliamente probada a nivel mundial, inclusive a nivel nacional, en donde se ha usado más que nada para procesos industriales a gran escala y en zonas remotas en escala pequeña.
Sin ir más lejos, en el norte de nuestro país hay varias plantas desalinizadoras instaladas al sur y norte de Iquique, de pequeña escala 10 m3/día, siendo un ícono de ellas la instalada en Caleta Chica, caleta aislada al norte de Pisagua a la cual se puede acceder solamente por el mar después de 2 horas de navegación.
La región de Tarapacá tiene una larga costa y, por ende, dispone de abundante agua de mar como insumo para la desalinización por osmosis inversa. Ello, sumado al sol (energía) es que podemos producir agua dulce para regar nuestro desierto y generar un ecosistema socio económico tremendamente potente en esa zona.
Un buen proyecto piloto que podría desarrollarse para evaluar, comprobar y ratificar sus bondades, podría ser un proyecto aplicado en la comuna de Huara, la cual tiene mar, terreno y mucho sol dentro de su mismo territorio.
Hernán Cortez Baldassano
Ingeniero civil U de Chile







