Yo creo que Elisa Loncón es una mujer sencilla que ha ido recibiendo reconocimientos de la mano de la guía política que la ha formado.
Ella es un medio, una bandera, un instrumento. Es hija de ideologías con el poder de inventarla con el compromiso que se vista como si los siglos no hubiesen transcurrido y que hable como si el marxismo fuese la ideología natural a sus olvidadas traiciones culturales. Pero seguro demostrará su propia personalidad.
Bassa será el manipulador, ella será el símbolo. Algunos contactos buscarán darle un Nobel de la Paz. Si hay algo auténtico en Loncón, lo de hoy me hizo sentir compasión, porque asumiendo un rol de máxima relevancia histórica, su discurso fue esquemático, programático, una performance implantada por sus formadores, sin desconocer su calidad académica. Nobleza obliga.
El marxismo es un dominio más, un colonialismo intelectual que los ha traicionado y utilizado sin pudor alguno. El poder es el poder y no tiene piedad. Hay historia.
El neo marxista Alain Badiou señala que la vida verdadera es traicionada por dos maneras corruptas de vivir: 1) la de quienes quieren quemarlo todo, vivir sin reconocer el valor de los que existe, y 2) la de quienes quieren construir rápido y para siempre una casa de éxito y poder, muchos viven entre ambas (La verdadera vida, Alain Badiou). Lo que olvida decir el seductor filósofo es que de esas tentaciones no están exentos a los que los hipnotizaron con las falsas promesas del marxismo. Lo que el filosofo marxista denuncia, los políticos marxistas lo tergiversan para lograr exactamente lo que se denuncia: la vida falsa o adulterada. Es la naturaleza de los malos políticos: mentir, falsificar, destruir para lograr el poder por el mayor tiempo posible, en su propio beneficio.
La ceremonia de hoy este domingo, fue pobre, mostró la crisis y el deterioro de la política en el país y que entre toda esa gente electa hay muy pocos que de verdad quieren conversar sobre la mejor solución, sino que la mayoría quiere imponer una mirada “nueva”, dogmática, en la que el pueblo de Chile admite todas las diversidades posible que no vayan en contra de lo que esa mayoría marxista sostiene que es la única aceptable.
Aún queda aire en nuestro país para decir lo que sentimos. Somos una nación libre donde se puede expresar lo que se siente ante un hecho relevante. Seguro, que los constituyentes mantendrán ese valor: En Chile siempre habrá libertad.
John Wick.
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