- En el seminario organizado por la Asociación de AFP, el presidente del gremio y el ex superintendente de Pensiones calificaron el nuevo régimen de inversión como un buen punto de partida, pero advirtieron sobre su rigidez y sobre la urgencia de informar a los trabajadores antes del 1 de abril de 2027.
La Asociación de AFP, en conjunto con la Asociación Interamericana de Periodistas de Economía y Finanzas (AIPEF), realizaron hoy el seminario “Fondos Generacionales”. En este, el presidente de la Asociación de Administradoras de Fondos de Pensiones (AAFP) del gremio de las AFP, León Fernández de Castro, y el ex superintendente de Pensiones, Osvaldo Macías, analizaron el esquema que reemplazará a los multifondos a partir del 1 de abril de 2027. La instancia se realizó seis semanas después de que la Superintendencia de Pensiones publicara el régimen de inversión definitivo.
La rentabilidad: motor de la pensión autofinanciada
Fernández de Castro explicó que, en una pensión promedio del nuevo sistema mixto, cerca de 45% proviene del ahorro individual, 40% de la PGU y alrededor de 15% del Seguro Social. Subrayó que solo el primero de esos componentes puede crecer con el tiempo.
“Cuando uno mira hacia atrás los últimos 40 años, por cada 100 pesos que hay en las cuentas de ahorro de los trabajadores, 70 pesos son rentabilidad. Por eso es tan relevante cómo se construye el régimen de inversión”, explicó.
Así, advirtió que los mínimos obligatorios de inversión y un índice de referencia único para todas las administradoras reducen la competencia. Macías planteó una alternativa: que el regulador defina un abanico de índices elegibles y que cada AFP elija el que mejor se ajuste a su estrategia.
El presidente del gremio también alertó sobre los afiliados mayores de 50 años. De los 3,5 millones que hay en el sistema, cerca de 2 millones eligieron fondos más riesgosos que el que les correspondería por defecto, y su reubicación en fondos más conservadores podría reducir sus proyecciones de pensión.
Importancia de la libertad de elección
El presidente de la Asociación de AFP planteó que el nuevo esquema debe abrir espacio para que los afiliados puedan elegir. “Creemos necesario definir grados de libertad dentro de los fondos generacionales para que la gente no sienta que pierde la capacidad de decidir sobre sus propios recursos”, afirmó Fernández de Castro. Propuso que, como ocurre en Australia o México, los afiliados puedan optar por fondos adyacentes de mayor o menor riesgo, sin abandonar la lógica de ciclo de vida.
“Para nosotros, el fondo del asunto radica en el derecho de propiedad, y la propiedad lleva implícita la capacidad de elegir. Lo más riesgoso para el sistema es que la ciudadanía se sienta ajena a él. Si el trabajador se siente desconectado, no tiene incentivos para cotizar porque desconoce dónde están sus recursos o quién los administra”, agregó.
Macías respaldó esa visión. Reconoció que la libertad irrestricta para cambiarse de fondo terminó perjudicando a los afiliados, pero advirtió que, cuando los trabajadores sienten que no pueden decidir sobre sus recursos durante décadas, se desconectan del sistema y quedan expuestos a la desinformación. “Yo habría dejado algo de elección a las personas”, sostuvo.
Informar a los afiliados antes del 1 de abril
Ambos expositores identificaron la comunicación con los afiliados como el desafío más urgente. “Los multifondos terminan el 31 de marzo y los fondos generacionales debutan el 1 de abril, en medio de un contexto financiero internacional de alta volatilidad. Existe un riesgo significativo si la gente no comprende el proceso. Se requiere con urgencia construir una plataforma o pantalla unificada dirigida al afiliado que explique didácticamente su situación previsional”, afirmó Macías.
Fernández de Castro agregó que también debe cambiar la forma de informar los resultados: “Debemos cambiar la lógica con la que se informa la rentabilidad. Medir y publicar rendimientos a 30 días promueve una conducta especulativa de corto plazo. En un sistema de fondos generacionales, las rentabilidades deben evaluarse con horizontes de 5 a 10 años, tal como ocurre en países como Australia donde el desempeño se mide en bloques de 8 años”.








