- Desde la mayor operación productora de cobre del mundo, Sergio Burdiles abordó en Exponor los desafíos de integrar capacidades digitales, talento humano y excelencia operacional para el futuro del cobre.
Antofagasta, 11 de junio de 2026.- En una industria que avanza con decisión hacia la automatización, la inteligencia artificial y el análisis masivo de datos, Sergio Burdiles tiene una convicción que ha guiado toda su trayectoria profesional: la tecnología sólo genera impacto cuando está al servicio de las personas. Esa fue una de las principales reflexiones que compartió el Head of Technology de Escondida BHP durante su participación en el espacio Café y Minería BHP, realizado en el marco de Exponor, donde dialogó sobre innovación, liderazgo y transformación tecnológica en la minería.
Como representante de la mayor operación minera de cobre del mundo –con más de un millón de toneladas anuales–, Burdiles planteó que el verdadero desafío de la industria no es incorporar más tecnología, sino lograr que esta permita conectar mejor a las personas con los procesos y con los problemas que deben resolverse en terreno. “Siempre me interesó conectar el elemento tecnológico con las personas, no el elemento tecnológico por sí solo”, señaló al recordar sus primeros acercamientos a la informática durante su infancia, impulsados por el apoyo de sus padres y su curiosidad temprana por los computadores.
Esa mirada lo ha acompañado a lo largo de una carrera de más de dos décadas en proyectos de innovación en empresas y organizaciones de Chile, Japón y Estados Unidos. Ingeniero Civil Industrial de la Universidad de Chile y Master of Science del MIT, precisamente su paso por el Massachusetts Institute of Technology es el que marcó su visión sobre el papel estratégico de la tecnología en la minería. Allí orientó su trabajo académico al vínculo entre innovación tecnológica y actividad minera, una experiencia que también le permitió dimensionar la relevancia internacional que tiene Chile en este sector. “Estando en el extranjero me di cuenta de que el resto del mundo y de la industria nos mira como un referente en minería”, comentó.
Para Burdiles, esa posición de liderazgo encuentra una de sus máximas expresiones en Escondida. La operación no solo destaca por su escala productiva, sino también por su capacidad para transformarse en un laboratorio de innovación para la minería global. “La minería está conectada con lo físico, con lo que uno puede tocar y procesar. Y Escondida es un referente mundial, lo que ocurre, se pilota y se prueba aquí, luego puede funcionar en cualquier operación del mundo”, afirmó.
1.500 millones de registros diarios
Burdiles analizó que el rol de las áreas tecnológicas ha evolucionado. Ya no se trata únicamente de implementar herramientas digitales, sino de actuar como un puente entre las necesidades operacionales y las capacidades que ofrecen las nuevas tecnologías. “El rol que juega nuestra área de Tecnología, más que ser un espectador, es conectar el entorno físico con las personas para poder identificar cuáles son los verdaderos problemas y qué alternativas de solución podemos traer a la mesa para resolverlos”, señaló.
Esa visión se materializa en múltiples etapas del negocio minero. Desde las fases iniciales de exploración y perforación, las tecnologías autónomas ya están transformando la forma en que se ejecutan las tareas críticas. Por ejemplo, explicó que una perforadora autónoma puede realizar su trabajo con niveles de precisión superiores a los de una operación manual, aumentando la eficiencia de los procesos y, al mismo tiempo, reduciendo la exposición de las personas a condiciones de riesgo. “Eso también ayuda a la seguridad de las personas, para que tengan mucho menos exposición y puedan trabajar de una manera mucho más segura”, indicó.
La misma lógica aplica al uso intensivo de datos en la operación. Hoy, Escondida cuenta con más de 50.000 sensores distribuidos en distintos procesos productivos, generando alrededor de 1.500 millones de registros diarios. Sin embargo, para Burdiles, el valor no está en la magnitud de la información disponible, sino en la capacidad de transformarla en decisiones concretas.
“Lo importante es cómo procesamos esa información para que podamos trabajar de manera más segura y para que podamos tener mejores decisiones en términos productivos. La tecnología cobra sentido cuando conecta personas, procesos y minería”, sostuvo.
El ser humano y la inteligencia artificial
La irrupción de la inteligencia artificial representa un nuevo capítulo en esta transformación. Consultado sobre los debates éticos y sociales que está generando esta tecnología (incluyendo la reciente encíclica del Papa León XIV sobre el tema), Burdiles destacó la importancia de mantener el foco en las personas.
A su juicio, existe un interesante paralelismo entre las discusiones actuales sobre inteligencia artificial y los cambios que provocó la revolución industrial hace más de un siglo, cuando la encíclica Rerum Novarum situó la dignidad humana en el centro de la transformación económica y tecnológica. “Es muy interesante porque hay una suerte de paralelo. En ambos casos, el foco está puesto en el ser humano”, reflexionó.
Mirando hacia el futuro, el ejecutivo considera que la minería chilena cuenta con una oportunidad única para seguir liderando la adopción de nuevas tecnologías a nivel mundial. Pero advierte que el éxito dependerá de mantener un equilibrio adecuado entre innovación, procesos y desarrollo humano. “En Escondida tenemos un tremendo potencial hacia delante. Es parte del trabajo que tenemos que conectando conectar bien personas y tecnologías”, concluyó.






