Su vida se desarrollaba tranquilamente en el sur del país, pero decide enrolarse en el Escuadrón Carabineros de la Frontera en el mes de marzo de 1880, unidad que no tenía pensado movilizarse a territorio extranjero, si no que se desenvolvía en la Frontera.
Angol y Traiguén fueron las locaciones que aburrieron a Arsenio y en junio del mismo año de ingreso pide su baja justificando esta como problemas de salud, pero la realidad era otra, él quería partir al norte y ser parte del de los que defenderían a Chile.
Viaja a San Bernardo y vuelve a ingresar al ejército, pero ahora en el batallón cívico movilizado Victoria, que se preparaba a zarpar a enfrentar a Perú en la campaña de Lima. Ingresa como Teniente.
Se embarca desde Iquique en el vapor Paita y desembarca en las puertas de Lima para dirigir a sus soldados en las batallas de Chorrillos y Miraflores.
En abril de 1881 es ascendido a capitán de la 4ª compañía, al mando de la cual, le toca enfrentar a fuerzas de montoneros en la localidad de Pueblo Nuevo en Cañete, el 16 de Junio de 1881.
Los próximos meses se mantuvo en la capital peruana, sin mayor tarea que la de ocupar territorio enemigo, lo que lo lleva a pedir licencia para visitar a la familia en Chile en noviembre de 1882.
De sus pasos en Chile no tengo datos, pero no paso mucho hasta que regresó a Lima en febrero de 1883.
Nada más de notable ocurrió a su compañía del Batallón Cívico Movilizado Victoria y regresa a San Bernardo en junio de 1884, disolviéndose la unidad y colgar su uniforme definitivamente.
Se instala en Santiago y contrae matrimonio con Rosa Stephan, hermana del héroe del combate de Oroya, teniendo abundante descendencia.
Muere el 9 de diciembre de 1918 en la ciudad de Arica.
Por Mauricio Pelayo González
Un hombre solo muere cuando se le olvida…







