Cualquier profesional debe destacar y otorgar excelencia en sus relaciones humanas, sobre todo en el ámbito de la salud. Lo anterior considerando que son quienes trabajan con lo más valioso de las personas: su vida.
Cuando llega algún tipo de enfermedad se provoca un estado de máxima vulnerabilidad en quien la padece y una gran preocupación en su familia. En este contexto se hace fundamental formar a técnicos y profesionales de salud en la importancia de la humanización desde el inicio de sus estudios superiores, ya que esta última se vislumbra como una imperiosa necesidad que reclaman los seres humanos hacia nuestro sistema sanitario.
Según José Carlos Bermejo, director del Centro de Humanización en Salud de España, humanizar es cuestión de ética, en donde se coloca la dignidad de las personas en el centro de la acción y como un eje de seguridad y calidad de cada intervención que se brinda. La humanización tiene como propósito mirar al individuo de manera integral, no solo como un cuerpo enfermo y esto se podría impulsar en los planes de estudio incorporando la formación de contenidos tales como el bienestar humano biopsicosocial y espiritual, comunicación, compasión, la relación de ayuda, participación de la familia, el cuidado del fin de la vida, organización e infraestructura humanizada, y el cuidado y autocuidado del profesional de salud.
Estos son aspectos mínimos y necesarios que deben ser incorporados en las mallas curriculares de los futuros expertos de salud de nuestro país, además de la creación de políticas públicas que impulsen a través de la ley una atención más humanizada.
Beatriz Arteaga Directora Escuela de Enfermería y TENS Universidad de Las Américas







