Desde que el reconocido inventor Thomas Edison creó la bombilla en el año 1879, ciento cuarenta y cuatro años después, la iluminación ha tenido un desarrollo abismante.
La tecnología y el ingenio ha permitido llegar hoy día al empleo de iluminación led en forma masiva.
Una de las principales ventajas de la tecnología led es que, a igual nivel de iluminancia, consume prácticamente un 20% de energía eléctrica. En simple, a igual iluminación que las tecnologías tradicionales, consumen muchísima menos energía. A igual visión, menos gasto.
Esta tecnología se suma al desarrollo que ha tenido el concepto de poste solar, el cual básicamente es un elemento de soporte de las lámparas led, las cuales se alimentan con energía solar.
El referido poste dispone de panel solar, controlador de carga y batería, todos debidamente dimensionados, calculados y conectados entre sí para un óptimo funcionamiento, en base a las horas de uso en la noche y para prolongar la vida útil.
En muchas carreteras, plazas y establecimientos ya se ven los postes solares instalados, en sus más diversas versiones: tradicionales y all in one (aquellas lámparas que integran todos los equipos en uno).
Sin embargo, se los roban. Los iquiqueños sabemos bastante de esto: basta mencionar el histórico caso de la subida de Iquique a Alto Hospicio. En un año se robaron más de 300 postes solares. Fueron una maravilla, pero están en manos de delincuentes o receptadores.
Sin perjuicio de ese fallido proyecto, tenemos buenas noticias. La innovación de la ingeniería ha permitido que hoy dispongamos en nuestras manos un nuevo desarrollo denominado “Postes Inteligentes”.
Los postes inteligentes (Smart poles en inglés) no solo son capaces de iluminar adecuadamente, sino que además disponen cámara de grabación, control biométrico, interpretación facial, lector de patente de automóviles, botón de pánico, display para comunicar noticias, semáforos, botón de pánico, cargador de celular, e incluso cargador para vehículos eléctricos. Todo en un poste.
En muchos países del mundo ya se están empleando porque presentan enormes ventajas: prestan un gran servicio de utilidad pública y han demostrado reducir la delincuencia.
Hernán Cortez Baldassano
Ingeniero Civil U de Chile






