Todos los veranos Chile se incendia.
En efecto, todos los veranos vemos en los medios de comunicación grandes extensiones de terreno, incendiándose.
A veces de forma espontánea, pero en más del 95% de los casos por la acción humana. Y no menor, un tercio de estos incendios, históricamente, han sido intencionales.
Desquiciados que queman cosechas, infraestructura e, inclusive, queman a personas, como es el caso de estos últimos incendios, en los que, de acuerdo con las autoridades de interior, ha muerto más de 40 ciudadanos.
Quiénes hemos analizado el tema de los incendios con avezados bomberos, la máxima para solucionar un evento de esta naturaleza es atacarlo durante los primeros minutos. Si no se logra amagar dentro de ese tiempo, es imposible apagarlo. Solo queda confinarlo a límites en los que hay que solo mirar hasta que se extinga el comburente*.
Así de simple. Dicho de otra forma, si no se ataca de inmediato, sólo queda esperar hasta que arrase una zona confinada.
En consecuencia, pareciera que la mejor manera de enfrentar un incendio es con sistemas distribuidos, localizados de manera estratégica geográficamente.
Esos sistemas consisten en la disposición de estanques y bombas eléctricas, con mangueras para hacer llegar el agua a los focos.
Los estanques deben estar llenos con agua de manera permanente y las bombas accionadas con sistemas fotovoltaicos y baterías.
Pueden estar en manos de la comunidad, porque son extremadamente simples de operar. Se genera un foco y en menos de 2 minutos la comunidad organizada lo acciona y resuelve el problema.
De alguna forma, se trata de tener agua y bombeo disponible, para ser utilizada frente a una emergencia, conjuntamente con un equipo de primera línea que opera estos equipos.
Tuve la amarga experiencia de vivir un evento de esta naturaleza en una zona de Niebla, al sur de nuestro país, en que a las 4 de la mañana se produjo un pequeño incendio en un cerro que podría haber alcanzado unas cabañas locales. Bomberos llegó a la zona dentro de 40 minutos, con dificultades para acceder al lugar por la inexistencia de caminos. Se resolvió, pero de una forma desorganizada, empleando baldes y con mangueras de las casas distribuidas por todos lados.
De haber existido un sistema de resolución de focos con autonomía, se habría superado fácilmente dentro de los 2 minutos claves.
Otra utilidad cierta de estos sistemas es el resguardo de patrimonios históricos en zonas rurales aisladas, en las que no existe agua, o bien, no hay agua a presión. Hace muchos años atrás tuvimos la experiencia de instalar este tipo de sistemas en Huatacondo, pueblo altiplánico del norte. La idea central fue proteger la iglesia construida en el siglo XVII.
Aplicaciones son infinitas. Sus aplicaciones son ene factorial, y mayormente aún si es que uno mezcla tecnologías.
Se podrán imaginar que entre estos sistemas de acumulación e impulsión de agua y la desalinización de agua de mar, se podrían disponer de sistemas descentralizados de disposición de agua potable para zonas rurales costeras, en las cuales la gente aún se alimenta de camiones aljibes.
Sumando la tecnología e ingeniería existente en nuestro país, a la voluntad política, podríamos cambiarle la cara a las referidas zonas.
Es cuestión de atreverse, las capacidades y el equipamiento ya está en nuestras narices.
Hernán Cortez Baldassano, Ingeniero Civil
hcortez@enersa.cl
*Comburente es una sustancia que oxida al combustible en las reacciones de combustión. Los comburentes pueden ser: Aire (21% de oxígeno y 79% de nitrógeno). Productos químicos extremadamente oxidantes (nitrato sódico, clorato potásico, etc. ).







