¿Qué iquiqueño podría olvidar el Iquique de antaño? ¿Qué iquiqueño podría olvidar a los grupos o músicos que sacaron la voz y mostraron su arte para darle alegría al corazón?. Y que se enciendan las luces del amor citadino y vislumbrar como se transforma el aire del lugar, sin necesitar nada mas que la música y las ganas de bailar.
Los artistas se convierten en personalidades representativas de una ciudad , son el punto central de referencia para que muchos sigan fieles a su huella. Los valores, virtudes, aptitudes y actitudes de estos seres mágicos, pueden servir como referentes para dinamizar la vida y provocar un cambio profundo.
Juan Alberto Álvarez Guzmán no es la excepción de esta América Morena y de nuestro amado puerto .
«Juanito», como le dicen con cariño los iquiqueños más antiguos, nació el lunes 22 de octubre, a las 8 de la mañana del año 1951, época del iquique de los techos planos, todos amigos y todos conocidos, canchas de tierra y de las parteras, toda vez que él nació en la casa como la mayoría de los niños de la época. Algunos angelitos se iban con Cristo Redentor, y otros como el pequeño Juan se aferraban a la vida, en manos de las matronas de casa. La madre del niño fue la inolvidable Bertita Guzmán, la contadora de chistes, la mujer más alegre del barrio Manuel Rodríguez. El padre se llamaba Augusto Álvarez, un gran hombre, militar y uno de los fundadores de los clubes más longevos de la ciudad.
Teniendo apenas un año de vida, el pequeño Juan queda huérfano de padre. Augusto falleció tempranamente el año 1953, mes de los poetas; abril. Con 5 años, Juan era el más pequeño del clan , 11 hermanos; 8 de Bertita y Augusto y los otros 3; entenados. Pero como dice Juan, su madre los amaba a todos sin condición. Destacaron el guapito Álvarez, Bertita, la Chilenita. Hoy la reconocida cantante local Ximena Brain sigue los pasos de sus amados ancestros.
Los Álvarez representan a una cuna de artistas y talento , cuya responsabilidad deviene de su hermosa madre, la cual vio en Juan Alberto, su hijo menor, un talento y una voz inigualable. Con 5 años, ya se presentaba en la » Sociedad Hermógenes San Martín», colegios, veladas, misas y radios. Así como popularizó con el tema » El zapato» , con su grupo «Kimsaqalqu Manqha» en los tambos ochenteros, la carta de presentación de Juan Alberto era el tema «Embustera» del gran Lucho Zapata.
Paralelamente, este niño artista era bastante travieso e intrépido. Realizaba juegos con la hija de la mejor amiga de mamá y a veces resultaba herido o literalmente fracturado de un pie o un brazo. Demasiado valiente y audaz este chiquillo tan osado.
La niñez duró como la última estrofa que cantó en la misa de semana santa. Y la adolescencia tuvo el mismo final con el inicio de su primer pololeo a los 19 años. Juan Alberto fue criado por 4 tremendas mujeres. Bertita, sus 3 hermanas y por su hermano mayor Tito. Por esta razón y gratitud en el corazón romántico de un adolescente, vive con alegría los años 70, época donde existía respeto a los padres, profesores y se aprendía francés. Tiempo maravilloso sin distractores, sólo música, playa, desfile, radio, deporte y cine. Posteriormente el tradicionista Juan Alberto se autoexilia a la ciudad de Santiago, hasta el año 1979. Estudió en la «Escuela Industrial N°1». Suma al estudio, las ganas de expandir su arte y para tal cometido, se vincula con personas cercanas al programa «Tierra Chilena», dirigido por el gran Sergio Rodríguez Araneda. Este niño artista comienza a brillar con luz propia en escenarios importantes como el «Teatro Caupolicán», tocando los sonidos andinos de la quena. Y en el «Teatro Municipal de Santiago», bailó con el alma estremecida, la diablada nortina.
Juan Alberto, ¡sacó la voz de los sin voz!, cantando con otros músicos en parroquias e iglesias. La rebeldía corría por las venas en este destacado músico iquiqueño. A su regreso al puerto glorioso, se casó el 27 de diciembre de 1980, naciendo la pequeña Katherine Alondra y tiempo después su Misky Camila.
No obstante, representa para la vida de este gran artista, la etapa más fértil y creativa. Formó el grupo » Kimsaqalqu Manqha», » Taller», «Bafute» en Santiago, los «Hermanos Álvarez», el «grupo Melo», «Dúo Pepa» y el «Artemio» ; la casa de los sábados y museo iquiqueño. Este caporal de los lakitas urbanos por 42 años, vive actualmente un nuevo ciclo, cuyo proceso está en manos de la madre pacha.
¡Que no se apague la voz de los cantores y los artistas!, el arte es la expresión del amor y la esperanza en el mundo. ¡Que no se apague tu voz Juan Alberto!, hijo de Augusto y la alegre Bertita, queda mucho por hacer.
¡Jallalla!
Sonia Pereira Torrico








