La semana pasada el proyecto de reconstrucción económica superó su primer gran examen político al avanzar en la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados. Más que un trámite legislativo, fue una señal de que la discusión sobre crecimiento comenzó a entrar al terreno de las decisiones concretas.
Entre los avances destacan la rebaja gradual del impuesto a las empresas —de 27% a 23%—, la reintegración tributaria, incentivos al empleo formal y medidas para fortalecer la certeza jurídica, reduciendo plazos y entregando mayores garantías a proyectos que requieren años de planificación y miles de millones de inversión.
El expresidente del Banco Central, Rodrigo Vergara, lo resumió así: “El principal riesgo es no hacer nada y pensar que por arte de magia vamos a recuperar el crecimiento económico”.
La frase no apunta solo a cifras macroeconómicas. Esta semana Tarapacá volvió a mostrar por qué el debate sobre crecimiento, inversión y certezas tiene efectos reales.
El Segundo Tribunal Ambiental retrotrajo la RCA del proyecto de Collahuasi por US$3.200 millones, aprobado hace años, con gran parte de su inversión ya ejecutada y una planta desaladora en etapa final de construcción.
Más allá de los fundamentos jurídicos y ambientales, el episodio volvió a instalar una pregunta incómoda: ¿cómo impulsar inversiones de largo plazo si las reglas pueden modificarse después de años de tramitación y ejecución?
Hoy en Tarapacá 80.936 personas viven en situación de fragilidad laboral, ya sea buscando empleo o desempeñándose en condiciones de informalidad y precariedad.
La última encuesta Criteria dejó otro dato interesante: un 31% de las personas aún no toma posición frente al proyecto. Más que un debate cerrado, parece una ciudadanía observando y escuchando con atención.
El siguiente paso será el Senado, espacio donde la iniciativa tendrá la oportunidad de perfeccionarse y construir acuerdos más amplios.
La estabilidad jurídica no es un debate ideológico. Para miles de familias puede ser la diferencia concreta entre un empleo formal y la precariedad.
*René Ávila A. es ingeniero comercial, MBA, Magíster en Comunicación Estratégica, postítulo en Ciencias Políticas y Fundador del Centro de Estudios para el Desarrollo de la Región de Tarapacá (CEDET).







