Señor director: Aunque la nueva Ley de Seguridad Privada ha impulsado una mayor exigencia en la acreditación de competencias, nos preocupa que muchos guardias queden fuera del sector debido a los largos plazos dispuestos para su evaluación y certificación, lo que implicaría una pérdida de capacidad de servicios de seguridad, así como una pérdida de oportunidad laboral para miles de personas.
Adicionalmente, para modernizar el sector y mejorar el estándar, la asignatura pendiente es lograr que los guardias accedan a capacitación de calidad uniforme y de un mayor alcance, para que tengan la oportunidad de ir más allá del control de ingreso, y pasar a formar parte de una comunidad que requiere capacidad de atención al cliente, asistencia de primeros auxilios, operación de vigilancia electrónica, evaluación y reporte de riesgos, y cuidado de personas e instalaciones críticas, entre tantas otras funciones que enriquecerán la profesión del personal de seguridad.
Si consideramos que la mayoría de las veces ellos son la primera fuerza de vigilancia y respuesta, mucho antes que las policías o guardias municipales, es de toda lógica que la seguridad de personas e instalaciones esté custodiada por personas que poseen todas las competencias necesarias.
Javier Sotomayor
Gerente general EULEN Chile








