“He llegado a la conclusión de que la política es demasiado seria para dejarla en manos de los políticos”. Charles de Gaulle.
Hemos llegado nuevamente a un momento histórico a casi 50 años del movimiento del 11 de septiembre de 1973. Es increíble, pero cierto y las mayorías silenciosas nada dicen, pero ello, además de la natural desidia popular frente a los temas nacionales, es producto de una colosal falta de capacidad de análisis del escenario nacional, causado por el desconocimiento de la historia.
Los medios de comunicación dominados por la izquierda y algunos por la extrema izquierda, sin ningún contrapeso han logrado crear un escenario nacional virtual, donde no hay nada bueno y somos conducidos como borregos a un populismo galopante de carácter chavista, basta ver a los matinales en desembozado proselitismo anti gobierno, sólo mostrando lo malo, induciendo al odio, lleno de inconsecuencias, desinformando, desacreditando a las Instituciones fundamentales de la nación, en definitiva en crear nuevamente la lucha de clases en el subconsciente nacional.
En el conocido libreto para alcanzar el poder, se está creando el escenario donde los marxistas y sus adláteres reinan en un caos destructivo nacional, prometiendo que desde él, renacería un nuevo Chile caminando por las “grandes avenidas del progreso”. Utopía muchas veces probada como falsa y encarceladora del alma de cualquier sociedad, sino preguntemos a polacos, checos y muchos otros.
Sabemos que marchamos inexorablemente por un camino que no llega a nada bueno paradojalmente para las mismas personas que son inducidas a reclamar por todo, a pedir la cabeza del gobernante, a aumentar los impuestos y a obedecer al llamado demente de destruir e incendiar.
Se busca derrocar al presidente por no trasgredir la Constitución como es el gusto de los políticos populistas, el mundo al revés. Kafka podría reaparecer y deleitarnos con su prosa, relatando un país convulsionado donde el gobernante pasando por encima de la Constitución para satisfacer a la calle guiada por los inescrupulosos, luego es enjuiciado por ellos mismos por haberla trasgredido.
Los que vivimos los años sesenta y setenta miramos con estupor como la política fracasa nuevamente. En efecto, por mayorías aplastantes se aprueban proyectos inconstitucionales por los mismos que debieran ser los más celosos defensores del estado de derecho. ¿Quién entiende?
Las necesidades de una población en prolongada cuarentena son reales y son tema de otro análisis en cuanto a su oportunidad y efectividad. Sin embargo, nada justifica la inconstitucionalidad de medidas que coadyuven a ello y menos, a continuar equivocándose si anteriormente ello ocurrió como es el caso de los retiros anteriores.
Caminamos desde fines de 2019 en una peligrosa senda de cornisa, que cada día se angosta más producto de la abierta acción de la izquierda marxista, apoyada por políticos inescrupulosos, un gobierno débil y lejano, pero principalmente por un sector político desleal a sus principios originales, convertido en populista mirando encuestas y egoístas ventajas. Nada bueno nos espera si no hay valor para defender los valores republicanos nacionales y pueden esperarnos días durísimos por la proa.
MANUTARA
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