Cada vez que se realiza la Teletón se me viene a la mente el cuento “Las Aventuras de Alicia en el País de las Maravillas”, escrito por Lewis Carrol (Charles Lutwidge Dodgson).
Principalmente debido al mítico, gracioso y frenético Conejo Blanco, siempre muy bien vestido con un elegante chaleco y bastón.
En el país de las maravillas, ese sabio Conejo tenía como norma celebrar diariamente “el día del No Cumpleaños”, de tal manera que prácticamente todos los días del año estaba alegre y lleno de sabiduría y bondad.
Me pregunto por qué los chilenos no copiamos algo de la actitud permanente del legendario Conejo Blanco.
Debido a la larga jornada que realizó la Teletón, en pro de conseguir los fondos para la grandiosa obra de don Francisco, todos los chilenos abrimos nuestros corazones, pero me atrevería a asegurar que acabada la Teletón, acabada la bondad. Seguramente, hoy Domingo ya todos nos olvidamos.
No es común que los chilenos tengamos nuestros corazones abiertos todos los días, como seguramente lo haría el Conejo Blanco.
Más que probablemente, seguramente diría yo, apenas pase esta jornada de la Teletón, una vez más los chilenos volveremos a ser los de siempre.
En el Chile actual ya no se conoce la bondad.
Estamos insertos en una sociedad en que se priorizan otros valores o anti-valores mejor dicho, como por ejemplo el pernicioso consumo, la competencia de estándar, la individualidad, la actitud del ganador, del que tiene más planta tiene más derecho a abusar, la del pez gordo que se come al más chico, la actitud de rémora, la ausencia de compañerismo, la apariencia y suma y sigue con un largo etcétera.
Llevado al plano político contingente, la verdad es que cuando uno escucha los debates presidenciales, pareciera que los candidatos están en otra esfera, en otro planeta vecino, bastante desconectados de los problemas actuales y graves de Chile, planteando temáticas de probablemente países en desarrollo, en circunstancias de que Chile está sumido en serios problemas de carácter valóricos, siendo uno de ellos, el principal quizás, la actitud de los chilenos.
Actitud probablemente originada en los déficits de educación, en la falta de empatía, en la falta de empleo de la racionalidad, en la ausencia de la comprensión del medio y de sus semejantes. Ni hablar del transporte público (parecemos ganado), la delincuencia, el cuidado del medio ambiente y un sinfín de otros.
Chile está en situación de bajar la cortina y partir de nuevo, comenzar un nuevo ciclo de la sociedad en que prevalezcan otros valores de sana convivencia, en que se pueda caminar por las calles sin temer a que lo maten, en que se reparta y equilibre un poco mejor la cancha, en que los sinvergüenzas desaparezcan, en que muchas cosas cambien para mejor.
O sea, que Chile sea habitable en un contexto en que situaciones básicas, digo básicas y esenciales, estén resueltas. Qué sentido tiene crecer si le matan en cualquier momento.
Ese candidato creo yo sacaría arriba del 80% probablemente. ¿Tendremos alguna vez un candidato con el perfil del Conejo Blanco? O estaré pretendiendo demasiado para nuestro querido Chile.
Hernán Cortez Baldassano
Ingeniero Civil U de Chile







