El analista político, sociólogo, Doctor en Filosofía y académico de la UAI, sostiene que las fuertes pugnas internas que generaron en el PS y el PPD las negociaciones con el gobierno por la megarreforma muestran que “el socialismo democrático lucha contra su propia irrelevancia”.
-¿Por qué crees que las negociaciones del gobierno con la oposición por la megarreforma terminaron generando una crisis interna en el socialismo democrático?
-Es importante hacer una precisión inicial: esta no es una crisis de la oposición, sino del socialismo democrático, es decir, de las fuerzas políticas que fueron parte de la Concertación y que, desde hace tiempo, luchan contra su propia irrelevancia. Haber renegado de los logros de ese período, haberse sumado de manera oportunista a la mirada crítica que el PC y el movimiento estudiantil instalaron sobre el Chile de la transición, dejó a esos partidos en un rol cada vez más subordinado a la izquierda refundacional. Hoy un pequeño segmento de ese mundo entiende que su única manera de sobrevivir es tomar distancia y mostrar independencia frente al PC y el FA, y lo hace mostrando alguna disposición al diálogo con el oficialismo.
-¿Quizás falta que la centro izquierda resuelva el debate sobre cuál va a ser su rol como oposición?
-El PC y el FA no viven ninguna crisis existencial. El dilema está radicado en el socialismo democrático. Ahí existen dos almas: una mayoritaria que se siente parte de la herencia del estallido social, del Apruebo y el gobierno de Boric, asumiendo sin drama que a estas alturas su único destino posible es en alianza con el PC y el FA. Pero hay otra alma, minoritaria, que no se resigna a esa realidad, no quiere seguir siendo un apéndice como lo fue en el gobierno anterior y como quedó cristalizado en la primaria presidencial, donde Carolina Tohá no llegó ni al 30% de los votos. En la última elección parlamentaria el PPD y la DC rozaron el 4%, el PS un 6% y los radicales desaparecieron. Esa es la realidad a la que un sector de la dirigencia de esos partidos no quiere conformarse y busca la diferenciación con la izquierda dura, mostrando una mínima apertura al diálogo con el gobierno.
-Tras las públicas controversias de estas semana, ¿Crees que ganó el ala más de izquierda?
-Esta disputa ya está históricamente resuelta y, por tanto, siempre va a terminar por imponerse la lógica del PC y el FA. Si es efectivo que un sector del PS estuvo dispuesto a buscar acercamientos con el gobierno, la dupla Manouchehri-Cicardini logró abortarlo. Lo mismo va a ocurrir con los senadores PPD que negociaron por su cuenta con el ministro Quiroz: su partido intentará que se sometan a la posición de la directiva, contraria al acuerdo, o que queden aislados del resto de la oposición, que ya optó de manera unitaria por la línea del PC y el FA: no a los acuerdos con el gobierno y recurrir al TC para buscar que el proyecto naufrague.
-¿En ese sentido, qué refleja la rebelión de la dupla Manouchehri -Cicardini contra Paulina Vodanovic?
-La dupla Manouchehri-Cicardini representa a las nuevas generaciones del socialismo democrático, que simpatizaron con el octubrismo, no se sienten parte de la herencia de la Concertación, siguen soñando con cambios refundacionales y están cómodos en una alianza con el PC y el FA.
-Y en el caso del PPD, cómo explicas que tres senadores negocien fórmulas de invariabilidad tributaria sin respaldo de la directiva o las bases.
-Los senadores del PPD que llegaron a un acuerdo con el gobierno para atenuar la invariabilidad tributaria representan a un sector del socialismo democrático muy minoritario; un sector que cree que es posible contribuir a mejorar los proyectos de ley y mostrar una identidad distinta a la de la izquierda dura. Eso hoy es posible porque no habrá elecciones hasta octubre del 2028. Cuando vuelvan las urgencias electorales, nadie en el socialismo democrático va a pensar en separarse del PC y el FA. No tendrían ninguna viabilidad electoral y lo saben.
-¿Estas tensiones fueron un obsequio inesperado para el gobierno y el oficialismo que venía de una semana compleja tras la derrota de la AC contra Nicolás Grau?
-Estas tensiones sólo confirman que el cadáver del socialismo democrático aún respira, pero conectado al oxígeno del PC y el FA. Sin ese soporte vital, la centroizquierda está técnicamente muerta. (Consignado por EX ANTE)







