El programa de formación impulsado por Teck y la Universidad Santo Tomás, busca entregar nuevas herramientas a mujeres vinculadas a la Corporación de Desarrollo Cultural y Patrimonial de los Pueblos Originarios, fortaleciendo su rol como gestoras culturales y formuladoras de proyectos.
Con el propósito de fortalecer las capacidades de mujeres indígenas de Pozo Almonte y entregarles nuevas herramientas para preservar, transmitir y poner en valor sus tradiciones, se dio inicio al Programa de Formación para beneficiarias de la Corporación de Desarrollo Cultural y Patrimonial de los Pueblos Originarios.
La iniciativa de Teck Quebrada Blanca contempla una formación especializada a cargo de la Universidad Santo Tomás, para dos grupos de participantes: uno orientado a la gestión cultural y otro enfocado en la formulación y evaluación de proyectos, a través de un diplomado. El programa busca que las propias mujeres puedan transformar sus conocimientos, experiencias e historias en nuevas iniciativas con pertinencia cultural y territorial.
Para Karina Sánchez, presidenta de la Corporación de Desarrollo Cultural y Patrimonial de los Pueblos Originarios, este proceso representa una oportunidad para que las mujeres puedan fortalecer aquello que ya poseen y, al mismo tiempo, compartirlo con las nuevas generaciones y con la comunidad.
“Para nosotros este programa es un hito, porque nuestras mujeres van a obtener nuevas herramientas y nuevas capacidades para desarrollar talleres y enseñar parte de nuestras tradiciones y nuestra cultura”, señaló.
La dirigenta destaca que detrás de cada emprendimiento existe una historia que va mucho más allá de la elaboración de artesanías. “Si bien la mayoría somos artesanas, no desarrollamos solo artesanía. Nuestras mujeres tienen una historia por detrás, y una historia que también nos gustaría compartir y transmitir, para que nuestro entorno social también nos conozca”, explicó.
Desde su perspectiva, uno de los principales valores del programa es que responde a las inquietudes y necesidades que las propias mujeres han manifestado durante el proceso de trabajo de la corporación.
“Yo las veo muy contentas, comprometidas y entusiasmadas. Siento que ellas también lo están viendo como una oportunidad para adquirir nuevas herramientas y ser capaces de transmitir lo que ellas ya poseen”, agregó Sánchez.
El programa es parte de un proceso de relacionamiento desarrollado durante casi tres años entre la Corporación y Teck Quebrada Blanca, período en el que se han identificado necesidades y oportunidades para impulsar iniciativas vinculadas al patrimonio y la cultura local.





Según explicó Andrés Oyarzún, líder de Desarrollo Comunitario de Teck Quebrada Blanca, esta nueva etapa recoge parte del trabajo realizado durante 2025, cuando se apoyó un estudio de mercado y una evaluación comercial para analizar la viabilidad de desarrollar un centro cultural y patrimonial en Pozo Almonte.
“Los resultados mostraron que es viable, pero que requiere apalancar nuevos recursos y generar nuevos proyectos que permitan concretar ese sueño. Estas son las bases para desarrollar este programa de formación, que esperamos permita que la corporación y sus beneficiarias puedan generar nuevas iniciativas desde las necesidades locales y con pertinencia cultural para llevarlas al territorio”, indicó.
La formación será desarrollada junto a Santo Tomás, institución que aportará el diseño y ejecución de los programas de especialización. Para su rector en Iquique, Roberto Varas, el trabajo conjunto entre las mujeres indígenas, el municipio, la empresa privada y la institución de educación superior permite generar capacidades que permanecerán en el territorio.
“Lo que nosotros estamos dejando en estas mujeres es una competencia para que el día de mañana ellas sean quienes generen sus propios proyectos y busquen los distintos fondos de financiamiento que existen”, destacó.
De esta manera, el programa apunta no solo a entregar conocimientos, sino también a fortalecer el protagonismo de las propias mujeres en la conservación y difusión de su patrimonio. La expectativa es que las nuevas capacidades adquiridas puedan traducirse en proyectos que nazcan desde sus propias experiencias, conocimientos y necesidades, contribuyendo a mantener viva la cultura de los pueblos originarios de Pozo Almonte y a compartirla con toda la comunidad.







