–El número 10 ingresó a los 75 minutos en la victoria del equipo de Ancelotti contra Escocia. Bien físicamente y fino con el balón, su presencia generó un sacudón al corazón para los aficionados verdeamarelos.
Es probable que la afición de Brasil haya gritado más fuerte cuando Neymar fue llamado por Carlo Ancelotti para ingresar al campo de juego que con alguno de los tres goles en la victoria ante Escocia con la que el equipo se aseguró el primer lugar del Grupo C de la Copa Mundial 2026. Así de fuerte es la relación, así de grande su presencia para este equipo, que parece caminar de menor a mayor en el torneo.
A los 75 minutos, Neymar se dio un abrazo con Matheus Cunha, que corrió hacia afuera del campo de juego -con desesperación- como si su equipo estuviera perdiendo, tocó el césped primero con el pie derecho, apuntó al cielo con los dedos índices y dio una vuelta. El Estadio Miami enloqueció.
Tiene 34 años, otro cuerpo y más lesiones encima. Sin embargo, cada vez que entra al campo proyecta la idea de que es capaz de decidir partidos. La imagen de Neymar mientras deja rivales croatas en el camino en los cuartos de final de Catar 2022 todavía acompaña su figura…
El jugador del Santos no vestía la camiseta verdeamarela desde octubre de 2023, cuando sufrió una dura lesión que lo dejó fuera de las canchas por casi un año, por la cuarta fecha de las Eliminatorias sudamericanas, contra Uruguay.
«Creo que la actuación de todos fue importante, fuimos colectivos, eso es algo bueno. Hay muchas cosas positivas y la entrada de Neymar nos puede ayudar», dijo Carlo Ancelotti luego del encuentro.
Brasil, que comenzó con algunas dudas en el debut ante Marruecos (1-1), tuvo una actuación convincente contra Escocia. Un equipo mucho más imponente, que presionó alto y robó -de ahí vino el primer tanto-, que acortó transiciones y, principalmente, que logró encontrar a Vinicius en posiciones favorables. El jugador del Real Madrid mantuvo su nivel en el torneo pero, en este cierre de la zona de grupos, encontró intérpretes a la altura, con Bruno Guimarães como un buen recurso de equilibrio y Paquetá como generador. Rayan y Cunha aportaron desde la intensidad para recuperar el balón y la ejecución simple para llegar a la portería rival lo antes posible. El plan fue imposible de detener para el equipo europeo.
Neymar se movió entre la línea de mediocampistas y defensores rivales. Desde ahí, la primera pelota que tocó la recibió perfilado de costado y pretendió una pirueta que luego se disolvió. Aunque participó un poco más de veinte minutos, tocó el balón en varias oportunidades. Asistió a Vinicius con el borde externo en una jugada que casi termina en gol. Probó un córner olímpico que fue despejado. Remató desde afuera del área con el empeine y contuvo Angus Gunn.
Aunque no terminó de mostrar del todo su poderío de desequilibrio, sí exhibió las posibles soluciones que le podría dar al equipo, que ahora espera rival en los dieciseisavos. El delantero funciona como conector perfecto de los mediocampistas con los delanteros, además de lograr ponerse de frente en varias secuencias. Creador de peligro natural, exhibió su empatía con Vini en varias secuencias. Ambos se buscan naturalmente. Cuando ingresó, la energía se sintió diferente.
«Es un momento importante para todos porque vuelve nuestro ídolo, alguien que batalló para estar con nosotros. Volvió luego de un tiempo de lesión, espero que pueda mejorar y ayudarnos a evolucionar», dijo Vinicius luego del partido.
El 17 de mayo, en un partido de Santos ante Coritiba, por el Campeonato de Brasil, Neymar sufrió una lesión muscular de grado 2 en la pantorrilla derecha, justo un día después del anuncio de convocados para el Mundial. Por eso, el exBarcelona ni siquiera había sido convocado en los primeros dos duelos, contra Marruecos y Haití (3-0).
Con el silbato final, Neymar le dio un fuerte abrazo a Vinicius, saludó a Ancelotti, a la terna arbitral y a varios rivales. Poco después, fue al otro lado del campo de juego para besar a su pareja y su hijo.
Pero el final del partido fue un reflejo del poderío brasileño. Con la 7, por el sector izquierdo, la estrella reinante que acababa de hacer dos goles. Con la 10, más centrado, el líder de una manera de jugar, ídolo de varios de los jugadores que integran el plantel de Ancelotti. Vinicius y Neymar. El presente y el referente. La potencia del Brasil pentacampeón y una manera de jugar que el país nunca quiso perder. (FIFA.com)







