- Alarmantes estudios de las Naciones Unidas sobre la desalación.
- Pero como siempre, las monedas tienen dos caras.
- La solución ya está en manos de la tecnología.
Recientemente, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha dado a conocer un estudio sobre los impactos de las plantas de desalinización en el medio ambiente marino.
Estima que del orden de 16.000 plantas desaladoras se encuentran operando en el mundo entero y que ellas vierten al mar aproximadamente 142 millones de metros cúbicos de salmuera (desechos producidos por las plantas una vez que se le extrae la sal al agua de mar).
El volumen restante, 95 millones de metros cúbicos, es agua purificada, que puede clorarse para consumo humano.
El planteamiento de la ONU es que estos residuos provocan problemas en los recursos bentónicos y pelágicos, lo cual mirado a grandes volúmenes puede llegar a ser cierto.
Pero mirando el vaso más lleno que vacío, podemos decir que Chile tiene variadas legislaciones que colaboran con la solución de esta situación.
No obstante ello, hay que agregar también que la tecnología y los ingenieros están haciendo lo suyo en este sentido.
Me refiero a que la ingeniería local chilena ha estado desarrollando sistemas de retorno (vaciamiento de la salmuera) que persigue fines de solución a lo planteado, y al mismo tiempo, con sentido económico, como por ejemplo ese recurso se aproveche antes de evacuarlo al mar.
Sin descartar que pudieran existir otros métodos, como alternativa al vaciamiento podemos señalar los retornos ecológicos, los cuales no dañan el entorno marino.
Como por nombrar alguno, podemos señalar el retorno que considera varios procesos previos a la evacuación al mar: la filtración de la salmuera, la dilución y la difusión, procesos que, integrados, pueden llegar a producir retornos ecológicos que no superan los 34 gr/lt de sal, lo que es muy bueno considerando que el agua de mar contiene 32 gr/lt.
Como siempre en los proyectos de desarrollo de esta naturaleza, debemos hacer funcionar la legislación acompañada de las buenas voluntades de los ingenieros, investigadores y desarrolladores para dar soluciones inteligentes a los problemas.
Lo que queda claro es que la desalación es un proceso eficiente, que no consume energía eléctrica cuando las plantas se alimentan con energías renovables (solar y eólica), y es la gran solución a la tremenda problemática que vive nuestro país en materia de agua.
Eso si debemos avanzar a pasos agigantados en el tema de desarrollo y mejoras a la solución de los temas de vaciamiento de la salmuera.
Hernán Cortez Baldassano,
Ingeniero Civil U de Chile
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