- Grupo de mujeres profesionales dio vida al proyecto Prototipos de Innovación Social “Reciclando Aprendo” que financia Corfo, y que está enseñando el cuidado del medio ambiente entre los más pequeños de la educación regional.
En plena fase de prototipar los puntos limpios experienciales, composteras y otros relacionados con el proyecto de Innovación Social “Reciclando Aprendo”, se encuentra el equipo de trabajo que lleva adelante esta iniciativa financiada por la Dirección Regional de Corfo Arica y Parinacota.
El proyecto reunió a un grupo de mujeres profesionales de distintos ámbitos, quienes atraídas por este inédito instrumento aplicado en la región decidieron unir fuerzas y así romper el paradigma “que Corfo sólo apoya a empresas grandes y que no se acercaba a estos modelos de innovación social”, precisó Belén.
El equipo lo lidera Constanza Mena, magister en Innovación y Gestión Cultural; Belén Rojas, magister en administración, comercio y distribución e ingeniera en administración de empresa; y Loreto Miranda, magister en Ciencias Biológicas y Bióloga Marina. Todas participan en el acompañamiento y visita a jardines infantiles. Junto a ellas están 2 diseñadores, 1 educadora diferencial, y el equipo técnico que suma a otro ingeniero comercial, fotógrafos y audiovisualitas freelance, según sea el evento. En total son 10 personas.
CONCIENCIA AMBIENTAL
Todo partió a comienzos de 2017, cuando se abren en Corfo los Prototipos de Innovación Social, línea que por primera vez entra en funcionamiento en la región al año siguiente. “Belén nos llamó y contó que Corfo abrió esta línea. Así que postulamos con 2 desafíos: residuos y drogadicción, pero sin tener claro el foco del proyecto”, recordó Constanza.
Inician el trabajo de coaching con expertos venidos desde Antofagasta, permitiéndoles pulir la idea hasta dirigirla a los más pequeños porque notaron que la conciencia ambiental es casi nula, en especial entre los jóvenes que llegan a la enseñanza superior. “Por eso nos enfocamos que ese trabajo debe estar desde la base, en la primera infancia. En los pequeños hay mayor recepción del aprendizaje, mientras que el adulto ya tiene sus paradigmas formados y cuesta mucho hacerlos cambiar”, acotó Loreto.







