Cada día vemos cómo las tecnologías, en todos sus ámbitos de acción, avanzan en lo sorprendente y en lo económico.
En general, los precios bajan en la medida de que los investigadores y las empresas encuentran innovaciones de interés para las mejoras de los productos.
En el ámbito de las energías renovables ocurre lo mismo. En lo específico, podemos ver cómo los precios de los equipos y sus rendimientos mejoran ostensiblemente.
Mientras un watt de panel solar fotovoltaico, en los años 90, costaba US$ 1,5, hoy cuesta menos de 0,45. Y al mismo tiempo, los rendimientos han mejorado desde un 10% a casi un 20% en condiciones normales.
Dicho en simple, los rendimientos se han duplicado y los precios han caído a un tercio. Potente resultado y alto impacto global en una instalación, que provoca que la inversión para un mismo consumo de energía ha disminuido en un 65%.
Y eso no es todo, estos guarismos seguirán mejorando, es decir, los precios en potencia siguen disminuyendo y los rendimientos siguen aumentando. La pandemia, y la logística asociada, ha afectado este proceso, pero en el mediano plazo debiera volver todo a la normalidad.
De hecho, un dato reciente: ya existen paneles fotovoltaicos que están presentando un rendimiento del 40% a nivel de laboratorio, lo que provocaría que, si en una instalación se requieren 10 paneles, desde muy pronto esa instalación requerirá solo 5, impactando obviamente en los costos del sistema.
Y así sucesivamente, ocurrirá que en la medida que pase el tiempo el costo de un sistema y la generación de la energía fotovoltaica será igual o menor al costo de pagar la cuenta de electricidad a una distribuidora eléctrica.
Desde ese momento los consumidores verán que les conviene mucho más migrar hacia la generación de su propia energía, con energía solar fotovoltaica, que comprar energía a la red.
Y eureka, comenzaría a producirse el descuelgue masivo desde la red, de los cables y de los postes, mejorando la fea visual que provocan los añosos y en ocasiones peligrosos tendidos eléctricos. Iquique es un fiel representante de esta postal.
Es un propósito y proyección real, porque no solo lo señalan los expertos, sino que hay muchas grandes compañías detrás de este gran propósito tal como Tesla, la compañía del empresario Elon Musk, quién tiene una muy larga y exitosa carrera empresarial.
Esta realidad irá ocurriendo lógicamente de norte a sur de nuestro país, comenzando por los lugares con mejores potenciales solares, como es el caso de las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta.
Desde ahí hacia el sur será una cuestión de tiempo solamente.
Hernán Cortez Baldassano
Ingeniero Civil U de Chile







