Señor Director: Mi casa está en la costanera, avenida Arturo Prat. Soy jubilado y camino diariamente por ese sector y compruebo el cero respeto de la mayoría de los conductores que se desplazan a gran velocidad, fuera del límite fijado en las reglas de la Ley de Tránsito.
Por las dos vías, de sur a norte y de norte a sur, la mayoría conduce a velocidades no permitidas, incluso algunos (deduzco por el ruido en el piso) que andan con los neumáticos muy gastados. Me cuesta creer como son tan audaces y, lo peor, es que ponen en peligro a otros conductores. Cabe precisar que desde la rotonda Chipana hasta Bajo Molle, hay más de 20 animitas. La mayoría se olvida de esa evidencia clara y contundente. El último muerto fue resultado de un atropello en la avenida Arturo Prat con Padre Alberto Hurtado.
Por todo esto sugiero a Carabineros que mantenga una inspección rigurosa cualquier día de la semana, para evitar más desgracias. Además, las multas que se recauden permitirán tapar la enorme cantidad de hoyos que hay en las calles, lo que no es ninguna mentira. Los hoyos «adornan» la mayoría de las calles de nuestra amada ciudad.
Bartolomé V. Singerlen








