A fines de septiembre de 2026, el Sindicato N°2 de Supervisores y Staff de Minera Escondida marcó una posición de fuerza en la negociación colectiva con BHP. Con una abrumadora mayoría del 94,8% de los votos, la colectividad laboral rechazó la última oferta formal presentadas por la administración y aprobó la paralización de sus funciones.
El desencuentro radica en aspectos estructurales del paquete laboral. Desde la directiva sindical argumentan que la propuesta de la compañía contempla un reajuste cero en las remuneraciones reales, recortes en las propuestas de bonos finales y la imposición del esquema de turno 14×14, punto que genera fuerte resistencia. Por su parte, la oferta de la minera alcanzaba un total de $23,5 millones líquidos por trabajador mediante un contrato a 36 meses, monto que fue considerado insuficiente por la base supervisora frente a las exigencias y condiciones actuales de la faena.
Pese a la votación masiva en favor de la huelga, las partes iniciaron una etapa de mediación obligatoria ante la Inspección del Trabajo. Este período de buenos oficios busca agotar las instancias de diálogo y acercar posturas antes de que la paralización de actividades se concrete de forma efectiva.
El desenlace de este proceso mantiene en alerta a la industria minera global. Al representar Minera Escondida cerca del 5% de la producción mundial de cobre, cualquier eventual interrupción prolongada en sus operaciones operaría como un factor de inmediata presión al alza sobre los precios del metal en los mercados internacionales.







