–Después de años de eternos diagnósticos, Chile empezó por fin a discutir decisiones de verdad.
La aprobación de la Ley de Reconstrucción Nacional, aprobada por el 58% de la Cámara, no fue solo un número. Fue una señal política clara y difícil de esconder: una parte importante del sistema entendió que la última elección presidencial reflejó un profundo agotamiento respecto de la forma en que Chile manejó crecimiento, inversión y desarrollo en la última década.
Hasta hace pocos meses, medidas como eliminar las contribuciones a la vivienda propia, incentivar la inversión privada o dar mayor certeza jurídica eran consideradas políticamente tóxicas. Esta semana no solo sobrevivieron el primer trámite, sino que obtuvieron un respaldo más amplio de lo esperado.
Cuando las prioridades expresadas por la ciudadanía comienzan a traducirse en decisiones concretas, el respaldo político suele consolidarse. Esa es la verdadera novedad.
Sin embargo, estas decisiones no ocurren en el vacío. El mismo día, el Banco Central subió las exigencias de capital a la banca. Mensaje claro: el mundo se ve incierto y hay que prepararse para tormentas. Esa cautela financiera hace aún más urgente lo que viene en el Senado, porque estabilidad macroeconómica e inversión productiva son dos caras de la misma moneda.
Para regiones como Tarapacá, esta discusión es existencial.
Durante su reciente visita a Iquique, el biministro Daniel Mas lo dijo con crudeza: “una región que decreció teniendo tanto potencial”. La frase duele porque es cierta. Minería, puerto, posición logística privilegiada… y seguimos estancados.
Tarapacá ya conoce demasiado bien el sabor amargo de tener todo el potencial del mundo y convertirlo en nada.
Ya no alcanza con más diagnósticos. El Senado tiene ahora la responsabilidad histórica de decidir si seguimos administrando el estancamiento o si, de una vez por todas, comenzamos a corregirlo.
El tiempo de las excusas se acabó. Es la hora de decidir.
*René Ávila A. es ingeniero comercial, MBA, Magíster en Comunicación Estratégica y fundador de CEDET Tarapacá.







