Las intensas lluvias que han afectado especialmente a Atacama y Coquimbo evidencian cómo los fenómenos climáticos extremos pueden generar efectos económicos que van más allá de la emergencia, impactando la logística, el abastecimiento y la actividad de las empresas.
Las intensas lluvias que han afectado durante los últimos días al norte de Chile, especialmente a las regiones de Atacama y Coquimbo, han dejado personas fallecidas, miles de damnificados, viviendas destruidas, localidades aisladas y severas interrupciones en rutas, infraestructura y suministro eléctrico. La magnitud del evento llevó al Gobierno a decretar Estado de Excepción Constitucional de Catástrofe en las zonas más afectadas, mientras las autoridades mantienen las alertas ante el riesgo de nuevos sistemas frontales durante las próximas semanas.
En este contexto, un reciente informe de Allianz Trade, uno de los accionistas de Solunion, advierte que fenómenos climáticos extremos como el actual pueden tener efectos económicos que van más allá de la emergencia inmediata, impactando precios de alimentos, cadenas de suministro, costos logísticos y actividad empresarial. El estudio cobra especial relevancia considerando que expertos climáticos han advertido que las condiciones atmosféricas asociadas al fenómeno de El Niño mantienen una alta probabilidad de nuevos episodios de lluvias intensas durante lo que resta del invierno.
“Los eventos climáticos extremos ya no pueden analizarse solo como contingencias operativas. Hoy tienen la capacidad de afectar precios, logística, abastecimiento y la capacidad de pago de empresas en múltiples industrias”, señala María Inés Albornoz, Gerente Comercial y de Marketing de Solunion Chile.
Un riesgo que trasciende la emergencia
El estudio de Allianz Trade advierte que un eventual episodio de El Niño 2026-2027 podría convertirse en uno de los eventos climáticos más relevantes de la última década, con potencial para elevar los precios globales de los alimentos en torno a un 5% anual y generar nuevas presiones sobre el comercio internacional.
Entre los productos más expuestos se encuentran el azúcar, arroz, aceite de palma, cacao y café robusta, mientras que algunos países de Latinoamérica podrían experimentar mayores cosechas de granos y oleaginosas. Sin embargo, el informe advierte que una mayor producción no necesariamente implica mejores resultados económicos, ya que el exceso de oferta puede presionar los precios a la baja y generar problemas de almacenamiento.
Impacto en logística y abastecimiento
Para una economía abierta como la chilena, y especialmente para las regiones del norte, donde la conectividad terrestre, la actividad minera y los puertos cumplen un rol estratégico, los efectos podrían manifestarse tanto en el costo de las importaciones como en la disponibilidad de ciertos insumos y alimentos. El informe también destaca que las alteraciones climáticas pueden afectar corredores logísticos, incrementar los tiempos de entrega y elevar los costos de transporte.
“El temporal que estamos viviendo es un ejemplo concreto de cómo una contingencia climática puede generar interrupciones operativas, retrasos en la distribución y mayores costos para las empresas. La resiliencia financiera y la planificación preventiva pasan a ser elementos estratégicos”, agrega Albornoz.
Qué deberían monitorear las empresas
Según indica la Gerente Comercial y de Marketing de Solunion, las compañías con exposición a importaciones, materias primas agrícolas o cadenas de suministro internacionales deberían monitorear la evolución del fenómeno de El Niño durante el segundo semestre, los costos de transporte y logística internacional, las variaciones en precios de commodities agrícolas, las posibles restricciones comerciales de gobiernos exportadores y la solvencia de proveedores y clientes expuestos a riesgos climáticos.
Ante un escenario en que especialistas proyectan que podrían repetirse nuevos eventos de lluvias intensas durante el invierno, la planificación preventiva cobra mayor relevancia para las empresas expuestas a riesgos logísticos y comerciales.
María Inés Albornoz enfatiza que la creciente frecuencia de eventos extremos exige incorporar variables climáticas dentro de los procesos de evaluación de riesgo comercial y financiero. “Las empresas que integren el riesgo climático en sus decisiones de crédito, abastecimiento y planificación estarán mejor preparadas para enfrentar interrupciones y volatilidad. El desafío ya no es solo reaccionar ante una emergencia, sino anticiparse a sus efectos económicos”, concluye.
Sobre Solunion:
Ofrecemos soluciones y servicios de seguro de crédito, de caución y servicios asociados a la gestión del riesgo comercial para compañías de España y Latinoamérica. Somos una joint venture constituida en 2013 y participada al 50/50 por dos grandes aseguradoras, Mapfre y Allianz Trade. Ponemos al servicio de nuestros clientes una red internacional de vigilancia de riesgos desde la que analizamos la estabilidad financiera de más de 85 millones de empresas. Con una extensa red de distribución, respondemos a las necesidades de compañías de todos los tamaños en un amplio rango de sectores industriales. Contamos con los ratings de solidez financiera A+ a largo plazo de S&P y A (Excelente) con perspectiva estable de A.M. Best. Más información en www.solunion.com
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