A las 07:34 de la mañana, cuando el eje cafetero y la costa del Pacífico apenas despertaban para iniciar la jornada, la tierra crujió desde las entrañas de Colombia. Un sismo de magnitud 7,4 —el más potente registrado en el país en los últimos diez años— sacudió violentamente la geografía nacional con epicentro en la localidad de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, a una profundidad de 82 kilómetros. En cuestión de segundos, la rutina matutina se transformó en caos y angustia colectiva. El impacto más devastador se sintió al otro lado de la frontera departamental, en Pereira.
La capital de Risaralda, colindante con el epicentro, se convirtió en el epicentro del dolor: 60 personas perdieron la vida en la ciudad, elevando la cifra preliminar a al menos 132 muertos y más de 570 heridos en todo el territorio nacional, según el balance entregado por la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales (Asocapitales).
En las calles pereiranas, la emergencia se vive en múltiples frentes. Dos edificios colapsaron por completo y 16 personas permanecen atrapadas en las alturas dentro de las cabinas del Megacable, mientras los organismos de socorro extreman esfuerzos en 15 puntos críticos de rescate. En el aire, la incertidumbre se acentuó con el cierre total del Aeropuerto Internacional Matecaña, cuya cubierta sufrió severos daños estructurales.
Ante la magnitud de la tragedia, el presidente Abelardo De La Espriella declaró formalmente el desastre de carácter nacional y asumió la dirección directa de las operaciones de búsqueda y salvamento en la zona impactada.
La respuesta internacional no tardó en llegar. Horas después de la sacudida, el Departamento de Estado de los Estados Unidos anunció a través de su cuenta en X una ayuda de 15,5 millones de dólares destinada a la provisión de refugios de emergencia, alimentos, protección y evaluación de daños en terreno. En su mensaje, el gobierno estadounidense expresó su solidaridad con el pueblo colombiano y ratificó su respaldo al mandatario en el despliegue de asistencia para enfrentar la catástrofe.







