Señor Director: Octubre es el mes de las personas mayores, pero la imagen que asociamos a quienes superan los 60 años no coincide con la realidad. Muchos tienen hijos en el colegio, estudian o proyectan diez o quince años más de vida laboral.
El mercado laboral, sin embargo, opera con esquemas de décadas atrás. El 88% de los head hunters califica como baja o muy baja la disponibilidad de empleos para mayores de 55 años (UNAB). Y no es falta de voluntad: entre los 60 y 64 años, quienes buscan empleo activamente pasaron de 2,1% a 4% entre 2010 y 2024 (PUC). Cuando llega el desempleo, la salida tiende a ser definitiva, entre 2019 y 2025 la búsqueda promedio subió de 10 a casi 12 meses y el desempleo de larga duración, de 24% a 30% (UDP).
Por esto es tan importante la nueva Ley Integral de Personas Mayores, que entra en vigor en junio de 2027, ya que incorpora un contrato con bandas horarias o libre elección de horario y protecciones contra la discriminación por edad. Este es un avance concreto, porque reconoce que trabajar a los 60 años puede exigir otras formas de organizar el tiempo. Los meses que restan para que esta Ley comience a regir, son una ventana para que las organizaciones ajusten sus procesos. Ahora bien, la barrera es también cultural, y normar no basta. Hay que mostrar, de forma constante, que la vejez que imaginamos no es la que existe.
Octavio Vergara | Mercedes Rico
SelloMayor








