Señor Director: Cada 23 de septiembre celebramos el Día del Perro Adoptado, una fecha que nos llama a reflexionar sobre el amor incondicional, pero también sobre una cruda realidad invisibilizada. Según el informe de la Subsecretaría de Desarrollo Regional y Administrativo (Subdere), en Chile existen más de 3,4 millones de perros sin tutor conocido deambulando sin hogar[i]. Esta cifra podría ser mucho mayor, considerando que ya van más de cuatro años de esa última medición oficial.
Ante este panorama, la adopción surge como la primera respuesta, pero rara vez se habla de su cara más compleja: las adopciones fallidas.
Cuando un perro es devuelto a un refugio, solemos apuntar a un motivo muy común: el desinterés. Sin embargo y muy frecuentemente es el doloroso resultado de una incompatibilidad de tiempos, espacios o conductas no previstas. Porque adoptar implica asumir un compromiso para toda la vida.
Reconocer y abordar estos procesos fallidos sin estigmas es crucial. Nos enseña que adoptar no es un acto de caridad impulsivo. Para superar este enorme desafío país, la tenencia responsable debe dejar de ser un simple concepto legal para convertirse en un hábito cultural.
El abandono sistemático satura los refugios y perpetúa el sufrimiento en las calles. Educar sobre el comportamiento canino, planificar los recursos económicos y entender que un animal requiere tiempo son los verdaderos pilares de un cambio social. Adoptar salva vidas, pero solo la responsabilidad colectiva logrará que esa segunda oportunidad sea como todos esperamos: para siempre.
Axel Haleby
Médico Veterinario y Gerente General de Inaba Chile
[i] https://www.gob.cl/noticias/primer-estudio-de-poblacion-animal-en-chile-revela-que-hay-12-millones-de-perros-y-gatos-con-duenos-y-4-millones-sin-supervision/







