El sueño de Universidad Católica en la Copa Libertadores llegó a su fin con un golpe devastador.
En un Claro Arena que esperaba una gesta, el diezmado elenco cruzado no pudo superar el desafío ante Estudiantes de La Plata y quedó fuera de los cuartos de final tras caer sin atenuantes por 3-0.
Aunque el conjunto argentino no llegaba en su momento más deslumbrante, hizo valer su conocida raigambre e historia copera para imponerse con holgura y autoridad.
El desarrollo del encuentro dejó en evidencia el gran dilema que desvelaba a Daniel Garnero: ¿Cómo sobrevivir sin Fernando Zampedri? La ausencia del goleador histórico, producto de la sanción sufrida en el duelo de ida, terminó siendo el gran lunar de la serie. «El Toro» encabezó una extensa lista de bajas —donde tampoco estuvieron disponibles Cristian Cuevas ni Enzo Díaz—, arrebatándole a la UC su principal poder de fuego e impacto en el área rival.
Esta crítica falta de variantes dejó al descubierto una factura mayor para la dirigencia de Cruzados, cuya controvertida decisión de no sumar refuerzos para el segundo semestre terminó pasando una costosa cuenta en el escenario internacional. ¿El consuelo? Estuvieron a punto y a seguir.







