Señor Director: A los políticos les han dicho de todo. Pero no se dan por aludidos. Veo candidatos en todo el país para meterse al ruedo y son los mismos de siempre.
Sólo que estaban como esas cosas que uno tiene en la casa y que creía desaparecidas y cuando se hace aseo profundo, aparecen.
Soy de las que leen toda la Prensa, nacional e internacional. Por Internet, por supuesto. Soy vieja, jubilada, pero moderna y mis hijos me apoyan en todo, por gracia de Dios y la Virgen del Carmen de La Tirana. Ya que mi pensión como ustedes saben es como… ¡Así mismo!
También veo eso que ahora está de moda, como cuando estuvo la mini falda de la Mary Quant. Me refiero a las redes sociales, un basurero o una cloaca cibernética. Así las veo. Soy sincera; me enseñó mi madre y mi padre. De otra manera, todo te saldrá mal o peor, me decían.
Los políticos por el pésimo rol desempeñado se han ganado todos los insultos en estas redes. Yo digo que debe haber excepciones. Alguno se salvará en todos estos años. Al decir todos estos años me refiero a los que han motejado como los del «regreso a la democracia».
Me pregunto: ¿Qué habría pasado si los políticos hubieran logrado un estándar de prosperidad sostenido para todos los ciudadanos? Los habitantes de los países fronterizos, de nuestro alrededor y otros, ¿se habrían venido todos a vivir a este larga y angosta faja de tierra? También me pregunto y asusto a la vez: ¿Y qué pasará si llegan los progresistas que quieren terminar con el capitalismo? ¿Quiere decir que los que tienen todas las tarjetas de crédito posibles no las tendrán más? ¿Le tendrán que decir adiós a los asados sagrados de los fines de semana? ¿Adiós a las tarjetas de la infinidad de multitiendas? ¿Se acabarán los Malls? ¿Ya no tendrán más de dos autos? ¿Y los viajes a crédito? ¿Ya no irán más a Cancún, a DisneyWorld, a Buzios y República Dominicana?
Y les dejo el mejor pensamiento que he leído sobre los políticos: «El mago hizo un gesto y desapareció el hambre, hizo otro gesto y desapareció la injusticia, hizo otro gesto y desapareció la guerra. El político hizo un gesto y desapareció el mago». Y este otro, por sí se enojan: «Las canas ya no se respetan, se tiñen». Ambos, son de la genialidad de Woody Allen así es que, señores políticos, pueden reclamarle a él. Vive en Nueva York. Lo pueden encontrar por ahí por Manhattan, en la calle 70, entre Park y Lexington.
Rosalía Lourdes Andrade Y.







