Paridad, inclusión y participación, es lo que buscaba esta elección democrática, más allá la búsqueda de cambios estructurales demandados desde hace años, pero gatillados a contar del 18 octubre del año antepasado.
Los resultados fueron abrumadoramente en beneficio de los pensamientos progresistas de izquierda, los cuales para decirlo en breve obtuvieron un % de alrededor del 80% de los votos sufragados, ascendentes a 6,2 millones de personas, equivalentes al 41,5% de la población inscrita en los padrones electorales.
Apruebo Dignidad 18,7%, Lista del Pueblo 16,3%, Lista del Apruebo 14,5%, Independientes por una nueva Constitución 8,8% y un gran otros que alcanzó un 20%, en el que se incluyen por escaños a los pueblos originarios.
Vamos por Chile (UDI, RN y Evópolis) obtuvo un exiguo 20% de la votación, lo que provoca que este pacto tendría una participación más que nominal en la redacción de la Constitución.
En las Alcaldías ha pasado algo similar, un claro ejemplo es la Alcaldía de Santiago, en la que fue elegida la militante del Partido Comunista, Iraci Hassler.
Por ello es que vemos a diario como los Constituyentes de los pactos ganadores les señalan a sus contrarios que, en la práctica, se hará lo que los ganadores querrán hacer.
Chile y su gente cambio y la gente demanda una política renovada, un acceso a un mejor bienestar, una forma diferente de estar presente en la sociedad actual. Esto, los políticos y los gobiernos de turno no lo vieron oportunamente, y aún no lo ven.
Chile ha tenido vaivenes de administraciones de tendencias políticas de carácter pendulares, por graficarlo de alguna forma, pasando desde experimentos de extrema derecha hacia la extrema izquierda, con golpes militares entre medio.
Y siempre nuestra sociedad ha estado inserta en este proceso casi de probeta, casi de laboratorio, procesos en ellos que el costo de esas experiencias las paga la ciudadanía y las generaciones siguientes.
Esta muy bien, acabamos de tener un proceso democrático brillante, alabado por el mundo entero, solamente que en esta oportunidad esperemos que hayamos aprendido de las malas experiencias previas, y que la izquierda joven y energética ganadora tenga la sapiencia de aquilatar este triunfo, la prudencia y que se actúe sin riesgos de aplicar experiencias fallidas que nos pudieran conducir a un abismo democrático y económico.
Tenemos una gran oportunidad de hacer de Chile un país próspero, de sana convivencia ciudadana, de felicidad, dónde la cancha sea más pareja y de ser capaces de heredar las mejores condiciones de vida para nuestros hijos y nietos.
Hernán Cortez Baldassano
Ingeniero Civil U. Chile
hcortez@enersa.cl
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