Es normal al inicio de cada gobierno, que quienes asumen responsabilidades a nivel local, deban ocuparse, en otras, del rol que corresponderá a Zona Franca, originalmente concebida como palanca de desarrollo regional y hoy transformado en simple patrimonio inmobiliario, cuyo propietario, administrador y explotador es una empresa controlada por es el Estado de Chile, poseedor del 72,68% de sus acciones.
En este sentido, respecto de Zofri no hemos escuchado de las autoridades regionales o nacionales ninguna propuesta diferente a la de prorrogar el contrato de concesión celebrado entre el Estado y la sociedad ZOFRI S.A., cuyo único rol ha sido el de actuar como inmobiliaria, abusar de su posición monopólica y remitir las utilidades al nivel central, al menos la antecesora Junta de Administración y Vigilancia reinvirtió las utilidades en el mismo recinto-
¿Vale la pena ampliar el plazo de concesión a la actual administración para que siga haciendo lo mismo? Creemos que no. El actual modelo de Zona Franca, copiado de Panamá de fines de los 40’, su sistema de administración y el conjunto normativo que la regula están superados por los tiempos y la tecnología, en el mundo del just in time y del e-commerce el modelo logístico y reglamentario debe ser actualizado a esa nueva realidad, la administración debe dejar de ser una simple caja cobradora y transformarse en un activo agente promotor y facilitador de las actividades de sus usuarios, con una gran plataforma web comercial, todo lo cual exige una mirada diferente y una capacidad visionaria que la actual administración no posee ni podrá poseer en la medida que no deje de ser un cajón más del SEP y tenga directores que lleguen a ocupar dicho cargo por su reconocida y probada capacidad y experiencia en materia desarrollo y éxito empresarial, y no por una simple razón política, como ha ocurrido -salvo contadas excepciones- hasta la fecha, y que sientan el peso de tener que rendir cuenta local de sus actos.
Zofri es un eslabón de una gran cadena logística, por lo tanto su éxito o fracaso está íntimamente ligada al estándar del resto de los eslabones, como puerto, servicios fiscalizadores (básicamente Aduana, SAG y Salud), transporte, etc. de quienes también se debe exigir se pongan a nivel de las futuras exigencias.







