Los iquiqueños somos hijos del salitre y también del mar, herencia de los changos y nuestros antepasados; campeones nacionales y mundiales, los cuales aprendieron a nadar antes que a caminar o simplemente «eres chango pal’ agua». ¿Qué seríamos sin nuestras playas, pozas o la piscina Godoy para sumergirnos y sentirnos vivos? Para los iquiqueños el inexpugnable océano viene a ser como el patio de sus casas. En otras épocas, el muelle Prat fue usado para la práctica del waterpolo con destacados deportistas de la ciudad, y repleto de público de las caletas cercanas y del puerto que lo usaban como galería para disfrutar del espectáculo.
Juan Belmar por nombrar destacados deportistas, fue el primero en ganar la travesía náutica de Cavancha al Morro en 1981. Cruzar Cavancha no era un desafío simple, se necesitaba fuerza , ritmo y buena respiración, para poder alcanzar la meta. La vecina Carmen Jorquera, vecina del primer piso del block A-2, relataba que le tocó representar en el año 1955 para un «Campeonato Internacional de Natación», a Chile. En esos años habían excelentes nadadoras señala como Mirna Arroyo.
El Unión Morro, el Norteamérica, el Boca Juniors y la Academia de Educación Física, vivían casi pegados al borde marino, hicieron de la natación y del waterpolo su deporte favorito. Y para realizarlo no necesitaron en un inicio de una piscina olímpica, ya que el mismo mar con la calma que goza algunos días, era una perfecta piscina.
El Club Deportivo Unión Morro por ejemplo es una institución de 1923 que ha dejado una huella imborrable en la historia de la ciudad de Iquique. Pedro Díaz, campeón del morro, señala que hoy en día, «Club Unión Morro» cuenta con todas las categorías sub 13, sub 15, sub 17, todo Competidor Damas y Varones, equipo Máster. Y eso lo sabe muy bien Gustavo o más conocido por los Iquiqueños como el «pez iquiqueño», el cual pertenece a sus filas, entrenando de martes a viernes. ¿Quién es Gustavo? Es un niño iquiqueño de 7 años que nació el 6 de julio a las 12:10 en el puerto heroico. Su mamá se llama Lizbeth y su papá David. Su nacimiento vino a unir los lazos afectivos del clan y reparar la pena familiar por la partida del abuelo paterno. Gustavo cursa actualmente segundo básico, le encanta bailar y nadar, sobretodo en su lugar favorito; «Cavancha». ¿Cómo nace la relación intrínseca de Gustavo con el mar?. La historia comienza con el sobrino de David, Vicente, campeón de natación con sólo 13 años, el cual motivó a David por internarse a los mares y sus profundidades. El amor por la playa nace entonces por el entusiasmo de Vicente y se remonta cuando la hermana de David debía cumplir compromisos de la universidad y necesitaba ayuda con el cuidado del menor. Apareció David, como tío y el más cercano, convirtiéndose en pan y mantequilla con el sobrino regalón. Esa pasión por los mares y la natación comienza a ser replicada con los años por David ya no como tío sino como papá del pequeño Gustavo. Sólo Gustavo sabe el significado real del mar, a través de sus entrenamientos diarios, sostiene que es su hogar, y la cura para sus inseguridades. El agua se lleva lo malo y lo conecta con la bondad del mundo. Él a sus cortos años, tiene un alma sensible, sabe distinguir perfectamente el mundo real y el que habita en el mar o en la piscina. A veces le gustaría permanecer por más tiempo nadando, pero las obligaciones en el colegio y el trato con amigos lo separan del maravilloso poder del océano. A cuántos nos ha pasado lo mismo queridos lectores, que quisiéramos permanecer capeando tumbos o tirarnos piqueros en el Saladero sin restricción de horario. La necesidad del mar es tan grande en la vida de Gustavo, que visibiliza el sentir de todos los changos pal agua . Al igual que Neruda, el mar le ha enseñado que nada permanece, que todo está en permanente cambio y transformación.
Gustavo, el pez iquiqueño quiere seguir la huella de los históricos del Morro que entrenaron con el alma estremecida en el inexpugnable océano pacífico.
Felicidades Gustavo, tienes un gran futuro en el waterpolo iquiqueño con los campeones del mundo, llevas la sangre de nuestros ancestros, el paisaje del desierto y la pintura del mar para alcanzar el amor y la felicidad.
Sonia Pereira Torrico







